Los obispos de la Comisión de Justicia y Paz Internacional de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) publicaron un comunicado en el que reiteran el llamado del Santo Padre en Magnifica humanitas a limitar el uso de la inteligencia artificial (IA) en la guerra.
“En la era de la inteligencia artificial, la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad humana, la búsqueda de la justicia y su amplia doctrina social ofrece un camino hacia adelante que trasciende la lógica de la escalada de suma cero”, escribieron los obispos en su comunicado.
Los obispos afirmaron: “El Papa León ofrece un nuevo marco para abordar cómo debemos limitar el uso de la tecnología en la guerra”.
Según los prelados, el Papa insiste en que, incluso en la era de la IA, el mundo debe preservar límites estrictos al uso de la fuerza, manteniendo las decisiones letales bajo una autoridad humana responsable con una clara cadena de mando; nunca delegando la acción de matar a sistemas automatizados; y trabajando juntos como comunidad global para construir un marco compartido que contenga la carrera armamentista y proteja a los civiles y la infraestructura esencial.
El “control humano” debe seguir presente
Los obispos subrayaron que “los juicios sobre la vida y la muerte, los desafíos más graves de la condición humana, deben permanecer vinculados a nuestras conciencias vivas”.
En la era de la IA, “al eliminar la intervención humana, nuestra capacidad para hacer la guerra se ha vuelto más inhumana en su sentido más fundamental”, escribieron los obispos.
A medida que aumenta el uso de tecnologías de IA en los conflictos armados, existe un “inmenso daño y pérdida de vidas humanas que estas armas conllevan”, señalaron.
Los obispos destacaron específicamente que los sistemas de armas autónomas letales constituyen “un grave desarrollo de la tecnología militar”, pues utilizan IA para “identificar, localizar y matar personas o destruir objetivos de infraestructura sin intervención operativa humana”.
A diferencia de los drones, que son controlados remotamente por humanos, “los ‘robots asesinos’ autónomos están preprogramados con algoritmos que buscan según perfiles de objetivos y, en teoría, pueden tomar decisiones en el campo de batalla independientemente del control humano”, dijeron.
Los obispos reconocieron que el uso de tecnologías de IA con la esperanza de “minimizar el riesgo para el personal militar es un objetivo loable”. Sin embargo, emplearlas sin intervención humana “puede crear la ilusión de reducir el costo de la guerra y, por tanto, disminuir el umbral para el conflicto”.
Al crear la ilusión de que la guerra es “menos costosa”, los obispos dijeron que hará que las decisiones de ir a la guerra sean “más fáciles”.
“Todas las personas, soldados, civiles y líderes por igual, resultan dañadas por una realidad en la que nuestras acciones son inherentemente menos humanas, menos conectadas con la encarnación de nuestra dignidad humana que Dios mismo ‘tejió’”, señalaron los obispos.
