Conferencias episcopales de toda Latinoamérica expresaron su solidaridad con el pueblo colombiano, mientras los equipos de rescate trabajan contrarreloj para salvar a las personas que aún permanecen atrapadas bajo los escombros en varias ciudades del país.

En una carta firmada el 11 de agosto por sus dirigentes, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) lamentó la pérdida de vidas a causa del devastador terremoto que sacudió el país, ofreció sus oraciones y palabras de aliento a los afectados e instó a las conferencias episcopales de América Latina y el Caribe a acompañar y colaborar con las comunidades damnificadas.

"Como Iglesia que camina sinodalmente en América Latina y el Caribe, reafirmamos nuestra comunión con la Iglesia que peregrina en Colombia. El dolor de una nación hermana es también el dolor de toda la Iglesia latinoamericana y caribeña", escribió el consejo episcopal.

El terremoto de magnitud 7,4 sacudió el país en la mañana del 10 de agosto y se considera uno de los más fuertes en la historia de Colombia. Según The Associated Press, el 12 de agosto, el presidente del país sudamericano dijo que el número de muertos ha ascendido a al menos 265 personas. AP también informó que, aunque el gobierno contabilizaba casi 500 personas desaparecidas, bases de datos administradas por civiles situaban la cifra por encima de 4.100

Los equipos de rescate en Pereira y Cali continuaron trabajando sin descanso para salvar a las personas que aún permanecían atrapadas bajo los escombros de edificios derrumbados, informó Reuters. La Associated Press informó que esas dos ciudades, así como Manizales y Quibdó, registraron el mayor número de fallecidos en el país.

"En estos momentos de prueba, nos unimos espiritualmente a quienes lloran la pérdida de sus seres queridos, a quienes permanecen hospitalizados, a las familias que han debido abandonar sus hogares y a todas las comunidades que enfrentan incertidumbre y sufrimiento", decía el mensaje del CELAM.

El CELAM también expresó su deseo de acompañar a las víctimas de la emergencia, especialmente a las comunidades más vulnerables afectadas por esta tragedia -- incluidos los niños, las personas mayores, los desplazados, así como a las comunidades afrodescendientes e indígenas, en particular las que se encuentran en zonas remotas -- "para que reciban oportunamente la ayuda necesaria y el acompañamiento integral que requieren".

El consejo episcopal también instó a las conferencias episcopales de toda América Latina a "acompañar, orar y colaborar solidariamente para que las comunidades puedan reconstruir no solo sus viviendas e infraestructuras, sino también la esperanza y la confianza en el futuro".

"Que Cristo, Señor de la vida, sostenga a Colombia en este momento de dolor y conceda a todos la gracia de permanecer unidos en la fe, la caridad y la solidaridad fraterna", afirmó el CELAM

Reacciones de las conferencias episcopale

Poco después de que se produjera el terremoto del 10 de agosto, la Conferencia Episcopal de Colombia anunció que activaba su red de ayuda y abría puntos de recolección de alimentos, agua y artículos de primera necesidad en todo el país.

Cáritas Colombia también puso en marcha su Servicio Nacional de Emergencias para recaudar fondos destinados a las zonas más afectadas por el desastre natural.

Desde entonces, las conferencias episcopales de América Latina han enviado mensajes de apoyo y se han comprometido a brindar asistencia financiera y material para ayudar a quienes lo necesitan.

En una carta publicada el 11 de agosto, la Conferencia del Episcopado Mexicano afirmó que estaba orando por las víctimas y sus seres queridos.

Los obispos también expresaron su cercanía con el clero colombiano, señalando "su constante oración, su generoso servicio, su testimonio de fe y el incansable acompañamiento con el que hoy sostienen y alientan a su pueblo en medio de esta difícil prueba".

La conferencia episcopal también anunció que coordinaría la ayuda humanitaria para Colombia a través de su oficina de Cáritas.

"Informamos a la comunidad que, en los próximos días y en estrecha coordinación con la Embajada de Colombia en México, Cáritas Mexicana dará a conocer los centros de acopio y canales oficiales para canalizar la ayuda humanitaria en favor de nuestros hermanos necesitados", dijeron los obispos.

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana también aseguró sus oraciones por el país e invitó a los católicos del país a unirse en oración y "a permanecer atentos a las iniciativas de ayuda que puedan canalizarse por medios seguros y en comunión con la Iglesia".

"Ecuador y Colombia son pueblos hermanos, unidos por una historia común, por lazos de sangre, cultura y fe que trascienden la frontera que compartimos", afirmaron los obispos en un mensaje firmado el 11 de agosto.

"La Iglesia que peregrina en Ecuador, que también ha conocido de cerca el dolor causado por un terremoto y la fuerza de la solidaridad en medio de la prueba, acompaña espiritualmente al pueblo colombiano y, de manera particular, a los colombianos residentes en nuestro país, cuyas familias viven estas horas entre la incertidumbre, la angustia y la esperanza de reencontrar a salvo a sus seres queridos", se lee en el mensaje.

Las conferencias episcopales de Brasil, Argentina, Perú y Chile emitieron mensajes similares de apoyo y oración para el pueblo de Colombia.

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Junno Arocho Esteves