Cada vez más obispos católicos de Estados Unidos están sonando la voz de alarma sobre un orden social cada vez más deteriorado, tanto en el país como en el extranjero, al tiempo que piden una renovación del corazón y un compromiso renovado con los valores del Evangelio que salvaguardan la dignidad humana que Dios nos ha otorgado.

El arzobispo José H. Gomez, de Los Ángeles; el obispo Anthony B. Taylor, de Little Rock, Arkansas; y el arzobispo Paul D. Etienne, de Seattle, se encuentran entre los últimos prelados en pronunciarse sobre el malestar y la división generalizados, y el arzobispo Etienne publicó el 26 de enero una carta pastoral en inglés, titulada "A Well-Ordered Society Rooted in Truth, Justice, and Peace" ("Una sociedad bien ordenada, arraigada en la verdad, la justicia y la paz").

Tres fuentes clave --el Concilio Vaticano II, la doctrina social católica y un discurso del Papa León XIV a los diplomáticos acreditados ante la Santa Sede el 9 de enero-- "iluminan nuestro camino con claridad y una renovada urgencia", afirmó el arzobispo Etienne en su carta pastoral.

Las últimas declaraciones y reflexiones --que siguen a los comentarios ya realizados por el arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos; el arzobispo Bernard A. Hebda, de St. Paul y Minneapolis, y el cardenal Joseph W. Tobin, de Newark, Nueva Jersey-- se produjeron pocos días después del fatal tiroteo del enfermero Alex Pretti, de 37 años y ciudadano estadounidense, por parte de agentes federales durante una protesta en medio de una operación de control de inmigración en Minneapolis.

Otra ciudadana estadounidense y residente de Minneapolis, Renee Nicole Good, también de 37 años, fue asesinada a tiros por un agente federal en otra protesta relacionada con la inmigración el 7 de enero.

Horas después de la muerte de Pretti, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, dijo en una conferencia de prensa el 24 de enero que la nación se encontraba en un "punto de inflexión" en medio de la represión del gobierno de Trump contra los inmigrantes que carecen de autorización legal para vivir y trabajar en Estados Unidos, lo que ha convertido a Minneapolis y otras ciudades en puntos álgidos.

En sus respectivas reflexiones, los distintos obispos coincidieron en que las tensiones sociales actuales han alcanzado un punto crítico insostenible.

"El país no puede continuar así", afirmó el arzobispo Gomez en una columna publicada el 27 de enero por Angelus, el medio de comunicación de la Arquidiócesis de Los Ángeles.

"La polarización y el partidismo están envenenando el tejido social de nuestro país", advirtió el obispo Taylor en una columna publicada el 24 de enero por Arkansas Catholic, el medio de comunicación de su diócesis. "Tenemos motivos para preocuparnos por el rumbo que ha tomado nuestra sociedad en los últimos años. Y tenemos motivos para trabajar para fortalecer nuestra democracia antes de que sea demasiado tarde".

En su carta pastoral, el arzobispo Etienne se refirió en términos generales a los "tiempos turbulentos" que han estado "marcados por conflictos en el extranjero, fragmentación en el país y profundas preguntas sobre nuestra vida moral compartida".

En una entrada de blog adjunta del 26 de enero, el arzobispo dijo que se había sentido impulsado a publicar la enseñanza tras "leer mi propio correo, ver fisuras en la unidad de nuestra Iglesia, ser testigo de la fractura de nuestra sociedad estadounidense y observar con consternación la escalada de la guerra en todo el mundo".

El obispo Taylor citó la experiencia de su propia familia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando su abuelo "perdió a 20 primos hermanos en el Holocausto", también conocido como la Shoah, el asesinato sistemático de seis millones de judíos por parte del régimen nazi alemán y sus aliados y colaboradores.

"Quiero dejar claro que los tiempos actuales no son idénticos y que Trump no es Hitler", afirmó el obispo Taylor, en su declaración, publicada en inglés y español. "Pero el declive moral de nuestro país es real. Y estamos condenados a repetir los errores del pasado si no estamos dispuestos a recordarlos y aprender de ellos".

Señaló "muchos paralelismos evidentes con la década de 1930" que "deberían hacernos reflexionar", concretamente, el alejamiento de la sociedad alemana de aquel entonces "del respeto por la dignidad humana, la paz y la moderación moral".

"Temo que la misma dinámica esté ocurriendo ahora en nuestro país con el declive del discurso civil", afirmó el obispo Taylor.
Señaló que las políticas de Adolf Hitler como líder de Alemania aprovecharon los temores y las crisis posteriores a la Primera Guerra Mundial para obtener el apoyo popular a lo que finalmente se convirtió en sus "poderes dictatoriales", lo que a su vez le animó a invadir otras naciones. A los refugiados que huían del régimen nazi se les negaba a menudo la entrada a otros países y muchos, como sus propios familiares, acabaron siendo asesinados, afirmó.

"Obviamente, estos trágicos ejemplos no son lo que está sucediendo aquí hoy. Pero este es el tipo de atrocidades a las que puede conducir naturalmente la deshumanización de la deportación masiva e indiscriminada", dijo el obispo Taylor, señalando "capítulos tristes de la historia de nuestro propio país", como las deportaciones masivas de nativos americanos y la migración forzada de millones de africanos occidentales en la trata transatlántica de esclavos, así como el "encarcelamiento indiscriminado de estadounidenses de origen japonés en campos de internamiento" durante la Segunda Guerra Mundial.

Por su parte, el arzobispo Gomez lamentó que, mientras Estados Unidos celebra este año su 250 aniversario, "lo que está ocurriendo ahora parece estar alejándonos de los valores que fueron el fundamento de nuestro país".

Destacó que "Estados Unidos fue la primera nación cimentada en la creencia de que los derechos humanos provienen de Dios y en que el propósito del gobierno es proteger estos derechos". Y agregó que, "Nuestros derechos no dependen de las decisiones de los funcionarios de gobierno ni de las fuerzas del orden, y no los perdemos a causa del color de nuestra piel, del idioma que hablemos, como tampoco por carecer de la documentación adecuada".

"En estos momentos, nuestro gobierno parece estar tratando a los inmigrantes indocumentados --hombres, mujeres y niños-- como si no tuvieran derechos. Eso no debería estar sucediendo", dijo el arzobispo Gomez.

"Este es un tema a favor de la vida", dijo el obispo Taylor. "Y seguirá siéndolo mientras millones de personas sigan viviendo atrapadas en circunstancias desesperadas, donde los países con recursos se niegan a ayudar".

El arzobispo Gomez señaló como "la causa fundamental de la actual crisis" el "sistema migratorio deficiente que prevalece en el país" y abogó por el apoyo a la Ley de Dignidad (Dignity Act, H.R. 4333), que cuenta con el respaldo de ambos partidos.

A pesar de que este proyecto de ley bipartidista "no es perfecto", dijo el arzobispo Gomez, la legislación reformaría los procesos de visas y asilo, mejoraría la seguridad fronteriza y proporcionaría una mayor verificación a los empleadores, al tiempo que ofrecería "una posibilidad de obtener un estatus legal" a millones de personas que han estado viviendo y trabajando en Estados Unidos sin autorización.

El arzobispo Gomez también dijo que, en este momento, "la labor primordial que tenemos es la de restaurar el orden y la paz en nuestras calles y la de insistir en la calma y la moderación en nuestro discurso público".

"No cabe duda de que el gobierno federal tiene el deber de hacer cumplir las leyes de inmigración. Pero tiene que haber una manera mejor de hacerlo", afirmó.

El arzobispo dijo que esperaba que "todos los grupos involucrados en este conflicto --autoridades federales, funcionarios municipales y estatales, y aquellos que protestan contra las acciones que se han impuesto-- den marcha atrás en aras del bien común".

El principio del bien común --basado en la dignidad humana, el bienestar social y un orden justo y pacífico-- fue uno de los aspectos que destacó el arzobispo Etienne en su carta pastoral, en la que resaltó la caridad, o el amor al prójimo, y el respeto al estado de derecho como "dos pilares esenciales de cualquier sociedad cristiana".

"Estos no se alejan de los principios de nuestra doctrina social, sino que se derivan directamente de ellos", explicó, y añadió que "nuestra enseñanza social católica deja claro que los derechos también conllevan deberes correspondientes".

El arzobispo Etienne aclaró en su anuncio en el blog que, al escribir la carta, no se centró en "hablar de comportamientos específicos e indignantes de individuos, naciones o líderes", sino "simplemente en hablar de cómo es una sociedad bien ordenada".

En su carta, el arzobispo Etienne señaló que el discurso del Papa León del 9 de enero ante el Cuerpo Diplomático Papal --que, según él, había inspirado su pastoral-- "enmarcaba los retos de nuestra época a través de la lente de La ciudad de Dios, de san Agustín". El tratado, escrito por el santo a principios del siglo V, contrastaba la lucha constante entre el bien y el mal en la historia de la humanidad, y el arzobispo señaló cómo el Papa lo utilizó para ofrecer "una visión profundamente cristiana de la paz, la justicia y el orden correcto".

"Imploro a todos los católicos que lean el reciente discurso del Papa León XIV del 9 de enero", dijo también el obispo Taylor, haciendo hincapié en que la "obra fundamental" de San Agustín ofrece una hoja de ruta para "una coexistencia más justa y pacífica entre los pueblos", al tiempo que advierte contra "los graves peligros para la vida política que surgen de las falsas representaciones de la historia, el nacionalismo excesivo y la distorsión del ideal del líder político".

En su carta pastoral, el arzobispo Etienne escribió que "en estos tiempos turbulentos, la Iglesia vuelve a enarbolar el Evangelio como la luz que nos debe guiar".

Explicó que "la doctrina social católica parte de la verdad inquebrantable de que todo ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios", y que "esta dignidad fundamental constituye la base de toda vida moral y de una sociedad justa".

"Dios nos creó a su imagen y hemos de tratar a los demás de acuerdo con esta creencia", señaló el arzobispo Gomez.

El estado de derecho es "un logro moral" que "encarna la convicción de que la justicia, y no la fuerza, debe regir las relaciones humanas", escribió el arzobispo Etienne en su carta pastoral. "Las leyes basadas en la verdad moral protegen a los débiles, hacen responsables a los fuertes y frenan los impulsos de dominación que san Agustín identifica con la 'ciudad del hombre'".

Citando al Papa León, el arzobispo dijo que "cuando las naciones y los líderes abandonan el diálogo en favor de la coacción, erosionan 'la base de toda convivencia civil pacífica'".

El principio católico de la solidaridad --"la expresión social de la caridad"-- se extiende a "todos los niveles de la sociedad", desde la familia hasta la comunidad internacional, y sigue siendo crucial en "un mundo que tiene tantos niveles de interdependencia", afirmó el arzobispo Etienne.

La subsidiariedad, otro principio fundamental de la doctrina social católica, "afirma que las decisiones deben tomarse al nivel más local posible, respetando la integridad de las familias, las parroquias y las comunidades", dijo el arzobispo Etienne.

"Hermanos y hermanas, el mundo que nos rodea está experimentando profundos cambios y estamos viviendo una fragmentación nada desdeñable, pero Cristo sigue siendo nuestro fundamento seguro", escribió el arzobispo Etienne. "La visión agustiniana del Papa León XIV nos recuerda que el destino de la sociedad depende del amor que la conforma".

Añadió: "Que podamos elegir, una y otra vez, el camino de la verdad, la justicia, la caridad y la paz".

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Gina Christian es reportera multimedia de OSV News.

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