Una mujer con un cartel reacciona mientras activistas provida se reúnen durante la 53ª Marcha Anual por la Vida en Washington el 23 de enero de 2026. (Foto de OSV News/Leslie E. Kossoff)
WASHINGTON — Mientras miles de personas se reunían en el frío para defender a los no nacidos, la presidenta de la Marcha por la Vida, Jennie Bradley Lichter, recordó a la multitud que lo que "ha salvado tantas vidas y conmovido innumerables corazones" en el tema del aborto a lo largo de los años es la "esperanza inquebrantable" de los manifestantes, su "amor por los más pequeños y por las mamás que necesitan ayuda", su alegría y "el gran número de ustedes que están aquí año tras año".
El tema de la 53ª Marcha por la Vida anual fue "La Vida es un Regalo" y tanto la multitud como los oradores del mitin abrazaron su experiencia personal del regalo de la vida.
Al comienzo del evento, Lichter presentó al coro "Friends of Club 21", un grupo de adolescentes y jóvenes adultos con síndrome de Down que cantaron el himno nacional. Dijo que el grupo encarnaba el tema de la marcha.
Para Ariel Hartshorn, que viajó 17 horas en autobús desde el Benedictine College de Kansas para asistir a la marcha, su hermano con síndrome de Down fue una de las principales razones por las que decidió participar.
"Sé que muchas personas con síndrome de Down son abortadas y eso me rompe el corazón", declaró a OSV News, refiriéndose a su hermano como "la persona más alegre" que "llena de alegría la vida de todos". Afirmó que "es muy importante que marchemos por la vida y que seamos ese cambio" en la sociedad para personas como su hermano.
El vicepresidente JD Vance, que recientemente anunció que él y su esposa, Usha, esperan su cuarto hijo, también sintió el tema de la marcha de manera personal y dijo a la multitud: "La vida es un regalo y sé que, personalmente, este año tengo mucho que agradecer. Estoy agradecido a mi propia familia, a mi hermosa esposa, Usha, y a Dios por habernos dado de nuevo el milagro de una nueva vida".
Una de las ponentes en el rally antes de la marcha, Sarah Hurm, dijo a los allí reunidos que ella era "la prueba viviente" de que la vida es un regalo, tras haber estado a punto de abortar a su hijo con la píldora abortiva y haber podido revertir ese procedimiento gracias a la ayuda de un ministerio provida.
Habló de ser una madre soltera de 26 años que ya tenía tres hijos y no recibía apoyo del padre de su bebé ni de la clínica abortiva, donde se sentía como una "transacción", no como una persona.
Las palabras de una trabajadora de la clínica abortiva se le quedaron grabadas. La trabajadora le dijo que el bebé tenía un "latido fuerte" y que tenía "suerte de que no se hubiera aprobado la ley del latido, porque si se hubiera aprobado, no podríamos continuar".
"En cuanto salí del centro", dijo Hurm, "fue como si el mundo pasara de ser gris oscuro a azul brillante. La clínica me había parecido un lugar sin vida, pero fuera volví a sentir que estaba viva. Ese fuerte contraste entre la oscuridad y la luz me hizo sentir algo que nunca olvidaré. Al instante empecé a arrepentirme de mi decisión y me derrumbé en mi carro".
A pesar de haber tomado la primera pastilla del tratamiento, Hurm pudo salvar a su hijo gracias a un número de teléfono de emergencia que ofrecía tratamiento para revertir el efecto de la píldora abortiva. "Hoy", dijo, "mi hijo es una de las mayores alegrías de mi vida".
Animó a la multitud a esforzarse por ayudar a las mujeres que se enfrentan a embarazos inesperados. "Salvar una vida puede ser tan sencillo como contestar una llamada telefónica, llevar a una amiga a hacerse una ecografía o ayudarla a elegir una silla para el coche", subrayó. "Los pequeños sacrificios pueden convertirse en enormes victorias que apoyan a madres como yo y a niños como el mío. Ustedes tienen ese poder. Sean esa persona que conecta a una mujer con la esperanza".
Maria Draves, estudiante del Benedictine College, sintió la importancia de apoyar a las mujeres que se enfrentan a embarazos no deseados y dijo que había acudido a la marcha "por los niños inocentes que no tienen voz", pero que también era importante "recordar a las madres, porque muchas de ellas se encuentran en situaciones realmente difíciles, por lo que también debemos tenerlas presentes en nuestras oraciones y hacer todo lo posible por cuidar de ellas".
Oscar Valerio, un joven de la Diócesis de Brooklyn que participó por primera vez de esta multitudinaria marcha, relató a OSV News que su madre le había hablado de mujeres que conocía que habían considerado el aborto porque se sentían perdidas y asustadas, pero gracias a que ella les había pedido tener esperanza en Jesús, "gracias a Dios muchos de esos hijos están aquí presentes, ya son adultos y es por la misericordia y por la opción de Jesús. Eso me anima a venir aquí".
Lily Doyle, estudiante de la Universidad Franciscana, consideraba que defender la dignidad de los no nacidos estaba relacionado con la dignidad de todas las personas vulnerables. "Ahora más que nunca es importante asegurarse de que todos, sin importar quiénes sean, qué sientan, jóvenes, ancianos, no nacidos, sepan que su vida vale la pena", enfatizó, "todas las personas importan, sin importar nada".
Lichter también señaló el 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia y su énfasis en el derecho a la vida, y dijo a la multitud: "No olviden nunca que los Estados Unidos de América se construyeron sobre la base del derecho a la vida" y "están siguiendo una gran tradición estadounidense cuando defienden el derecho a la vida como lo están haciendo hoy".
Lichter subió al escenario a su esposo y a sus tres hijos y rindió homenaje a las generaciones anteriores de manifestantes, señalando que sus hijos "han crecido como manifestantes y están encantados de verlos a todos aquí hoy".
Amanda y Drew Ide, de Minnesota, también formaron parte de la próxima generación de manifestantes, ya que recorrieron la ruta con su bebé, Zoey, tras la concentración. Drew dijo que sentía "que hay un cambio en nuestra cultura que permite que la gente vea el valor de proteger incluso a los más jóvenes de nuestra sociedad".
"Estamos aquí para defender el valor de la vida y esperamos que esto pueda influir en la legislación", dijo Amanda, añadiendo que, como cristianos evangélicos, querían "predicar con el ejemplo, no solo con palabras".
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Lauretta Brown es editora cultural de OSV News. Marietha Góngora, corresponsal de OSV News, contribuyó con este artículo.