WASHINGTON -- El 4 de mayo, la Corte Suprema de los Estados Unidos bloqueó temporalmente una resolución de un tribunal de apelaciones que pretendía suspender una política federal que permite la distribución por correo de la mifepristona, conocida a veces como la píldora abortiva.

Una suspensión administrativa dictada por el juez Samuel Alito bloqueó una orden judicial provisional emitida el 1 de mayo por la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito de los Estados Unidos hasta, al menos, las 5 p.m. del 11 de mayo, hora del este.

Alito ordenó al estado de Louisiana que respondiera antes del 7 de mayo.
La suspensión, en efecto, restablece el permiso para la distribución del medicamento por correo.

Anteriormente, el 1 de mayo, el Quinto Circuito había concedido la solicitud de Louisiana de suspender temporalmente la política de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) que permite que la mifepristona --un medicamento utilizado comúnmente, aunque no exclusivamente, para el aborto hasta las diez semanas de gestación-- se envíe por correo al estado a pesar de sus propias leyes que restringen el aborto.

Danco Laboratories, una de las empresas farmacéuticas que fabrica el medicamento, apeló de inmediato ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, solicitándole que bloqueara esa orden judicial.

La fiscal general de Louisiana, Liz Murrill, junto con Rosalie Markezich, quien afirmó que su entonces novio la obligó a tomar medicamentos abortivos, demandó a la FDA por una política de la administración Biden que permite la distribución de mifepristona por correo. La demanda sostiene que la política permitió que la expareja de Markezich adquiriera el medicamento de un médico de California --quien nunca habló con Markezich, según ella-- y de allí la forzó a tomar el fármaco.

Sin embargo, la administración Trump ha mantenido hasta ahora esa normativa (de permitir el envío por correo de la mifepristona) a pesar de la oposición de los grupos provida, y ha tratado de bloquear las impugnaciones estatales contra la mifepristona, como la de Louisiana.

Antes del fallo de la corte de apelaciones, un juez federal había concedido el 7 de abril la solicitud de la administración Trump de suspender la demanda de Louisiana que impugnaba la aprobación de la mifepristona por parte de la FDA, en espera de la revisión de seguridad prometida por la FDA, indicando que el estado podría continuar con su impugnación después de dicha revisión. Sin embargo, el estado y el cronograma de la revisión de la FDA aún no están claros.

Los defensores de la mifepristona --el primero de los dos medicamentos utilizados en un aborto químico o farmacológico-- argumentan que es estadísticamente seguro para una mujer tomarlo, y que los intentos de restringirlo son un intento de prohibir el aborto por completo. Los opositores al uso del medicamento para el aborto argumentan que existen riesgos significativos para quienes lo toman, particularmente fuera de entornos médicos, además de poner fin a la vida de un niño no nacido en las primeras etapas de su desarrollo.

La Iglesia Católica enseña que toda vida humana es sagrada desde la concepción hasta la muerte natural y, como tal, se opone al aborto directo.

No obstante, en los últimos años, este mismo fármaco --utilizado en combinación con el misoprostol-- se ha empleado en ocasiones para el tratamiento de abortos espontáneos, es decir, en situaciones en las que el niño no nacido ya ha fallecido; un uso que, según la enseñanza católica, se consideraría moralmente lícito.

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Kate Scanlon es reportera nacional de OSV News y cubre la actualidad desde Washington. Sígala en X en @kgscanlon.

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