El obispo Mark J. Seitz, de El Paso (Texas); el arzobispo John C. Wester, de Santa Fe (Nuevo México); el obispo de Phoenix, John P. Dolan; y el obispo James A. Misko, de Tucson (Arizona), encabezan una procesión tras la “Border Mass 250” (Misa Fronteriza 250), un encuentro binacional de fe, solidaridad y reconocimiento a las contribuciones de los migrantes, en la iglesia del Sagrado Corazón de Nogales (Arizona), el 26 de junio de 2026.
Los prelados cruzaron el puerto de entrada para participar en un rezo del rosario y un servicio de oración en la histórica Purísima Concepción, o Iglesia de la Inmaculada Concepción, en Nogales, Sonora, México. (Foto de OSV News/Bob Roller)
Cinco obispos católicos de la región fronteriza entre Estados Unidos y México encabezaron una jornada de acompañamiento pastoral en Nogales, Arizona, y Nogales, México, el 26 de junio, mientras Estados Unidos se acerca a la celebración de su 250.º aniversario como nación.
“Estamos aquí como pastores de la Iglesia”, dijo el obispo James A. Misko, de la diócesis de Tucson (Arizona), antes de celebrar la misa en la histórica parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Nogales (Arizona), a menos de un kilómetro de la frontera internacional.
Lo acompañaron el obispo John P. Dolan, de Phoenix; el arzobispo John C. Wester, de Santa Fe (Nuevo México); el obispo Mark J. Seitz, de El Paso (Texas); y el obispo emérito Gerald F. Kicanas, de Tucson.
“Este es un lugar importante para nosotros”, señaló Misko, “porque aquí es donde estas dos naciones se encuentran como pueblo de Dios. Estamos aquí para acompañar a quienes se encuentran en una situación compleja y para orar por nuestros líderes electos que gobiernan la frontera, así como por quienes tienen la importante tarea de resguardarla”.
Al finalizar la misa, los obispos encabezaron a unos 200 fieles en el rezo del rosario y una procesión que cruzó la frontera hacia Nogales, México, donde pasaron un breve tiempo en adoración eucarística en la parroquia de la Purísima Concepción. Luego, junto a defensores de migrantes, se reunieron y compartieron una comida en un centro local de atención a migrantes antes de regresar a Estados Unidos.
Obispos de Estados Unidos y México posan para una foto tras un servicio de oración en la histórica Purísima Concepción (Iglesia de la Inmaculada Concepción), en Nogales, Sonora, México, el 26 de junio de 2026, luego de la “Border Mass 250”, un encuentro binacional de fe y solidaridad celebrado en la iglesia del Sagrado Corazón en Nogales, Arizona. En la primera fila aparecen el arzobispo John C. Wester (Santa Fe), el obispo José Luis Cerra (Nogales, Sonora), el obispo Mark J. Seitz (El Paso), el obispo emérito Gerald F. Kicanas (Tucson) y el obispo Enrique Sánchez Martínez (Mexicali). En la fila de atrás están los obispos James A. Misko (Tucson) y John P. Dolan (Phoenix). (Foto de OSV News/Bob Roller)
“Este fue un día para decir: ‘los vemos, los escuchamos y caminamos con ustedes’”, dijo el obispo Seitz.
Los eventos fueron coorganizados por la Kino Border Initiative, una agencia de defensa de migrantes con sede en Nogales (Arizona) y Nogales (México); el Hope Border Institute, con sede en El Paso (Texas); y el Center for Migration Studies, con sede en Nueva York, un centro de estudios sobre migración internacional.
Durante su homilía, el obispo Misko invitó a los fieles a modelar sus corazones según el Sagrado Corazón de Jesús y señaló que el derecho a migrar de manera humana refleja la dignidad de toda persona creada a imagen y semejanza de Dios.
Afirmó que, como Jesucristo, los fieles deben actuar con sensibilidad, compasión y fortaleza en su trato con todas las personas, incluidos los migrantes.
“Nuestros corazones deben reflejar estas cualidades”, dijo.
También pidió orar por los gobiernos y sus líderes que elaboran políticas migratorias, así como por el personal que resguarda la frontera y hace cumplir la ley.
“Pedimos que Dios llene todos los corazones con su gracia, para que podamos ver a Cristo en los demás y proteger la dignidad humana como el mayor don del amor providente de Dios”, añadió.
Antes de la misa, los obispos y defensores contextualizaron la situación. El obispo Dolan destacó que las contribuciones de los inmigrantes en su estado y otros no pueden subestimarse, señalando su aporte al sector agrícola regional.
El obispo Mark J. Seitz, de El Paso (Texas); el obispo de Phoenix, John P. Dolan; el obispo James A. Misko, de Tucson (Arizona); el arzobispo John C. Wester, de Santa Fe (Nuevo México); y el obispo emérito Gerald F. Kicanas, de Tucson, encabezan una “Conversación con los obispos” frente a la iglesia del Sagrado Corazón en Nogales (Arizona), el 26 de junio de 2026, antes de concelebrar la “Border Mass 250”, un encuentro binacional de fe, solidaridad y reconocimiento a las contribuciones de los migrantes. También aparece Lorraine Rivera, directora de comunicaciones de la diócesis de Tucson. (Foto de OSV News/Bob Roller)
Dylan Corbett, fundador y director ejecutivo del Hope Border Institute y miembro del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, subrayó la importancia de los migrantes en la economía.
“Las pequeñas empresas en todo el país se sostienen gracias a las contribuciones de los migrantes”, dijo. “También muchos trabajan en el sector de la salud”.
Juan Cuellar, director de educación y defensa de la Kino Border Initiative, afirmó que la enseñanza de la Iglesia sobre la creación del ser humano a imagen y semejanza de Dios respalda el derecho a migrar de manera humana.
“La migración ha sido parte esencial de la experiencia humana durante miles de años. Las personas tienen un derecho natural a migrar para sostenerse a sí mismas y a sus familias”, señaló. “Al mismo tiempo, cada país tiene derecho a gestionar sus fronteras con justicia cristiana y de un modo coherente con la forma en que tratamos al prójimo”.
Los obispos llamaron a todas las partes a trabajar por soluciones migratorias humanas y dignas.
“Necesitamos continuidad en la aplicación de las políticas entre administraciones y que el Congreso avance hacia una reforma migratoria real, valiosa y sostenible”, dijo el obispo Dolan.
El obispo Kicanas pidió que Estados Unidos garantice que las personas detenidas en centros de detención o que esperan ser admitidas en el país tengan amplias oportunidades de practicar su fe. Señaló que actualmente esas posibilidades son limitadas.
“Son personas con grandes necesidades. Están desesperadas, temerosas, ansiosas. Necesitan el consuelo y la esperanza que la fe puede brindar”, dijo.
La doctrina social católica sobre migración equilibra tres principios interrelacionados: el derecho de las personas a migrar para sostener sus vidas y las de sus familias; el derecho de un país a regular sus fronteras y controlar la inmigración; y el deber de hacerlo con justicia y misericordia.
La mayoría de los migrantes señalados por el gobierno para una deportación masiva en Estados Unidos son católicos. Según un informe conjunto católico-evangélico de 2025 publicado por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y otros grupos cristianos evangélicos, de los 10 millones de personas estimadas en riesgo de deportación masiva, ocho de cada diez son cristianas y seis de cada diez son católicas.
El informe también indica que casi uno de cada cinco católicos en Estados Unidos (18%) es vulnerable a la deportación o vive con alguien en esa situación.
Un día antes de la misa fronteriza, la Corte Suprema de Estados Unidos dio luz verde a la administración Trump para terminar con la participación de unos 350.000 haitianos y 6.000 sirios en un programa que protegía temporalmente a migrantes de países afectados por guerra, desastres u otras crisis. El Departamento de Estado mantiene a ambos países en nivel 4 de alerta (“No viajar”) por riesgo de violencia.
En la parte trasera aparecen el obispo James A. Misko, de Tucson (Arizona); el obispo de Phoenix, John P. Dolan; el arzobispo John C. Wester, de Santa Fe (Nuevo México); y el obispo Mark J. Seitz, de El Paso (Texas), con sombrero vaquero, durante un rezo del rosario en Nogales, Sonora, México, el 26 de junio de 2026. Antes del rosario, los prelados concelebraron la “Border Mass 250”, un encuentro binacional de fe, solidaridad y reconocimiento a los migrantes en Nogales (Arizona), y luego cruzaron en procesión el puerto de entrada para la oración en la histórica Purísima Concepción, en Nogales, Sonora. (Foto de OSV News/Bob Roller)
La Corte Suprema también resolvió el 25 de junio que la administración puede reimplantar la política de devolver a solicitantes de asilo en la frontera antes de que entren en Estados Unidos, conocida como “metering”.
En un complejo de la Kino Border Initiative en Nogales (México), los migrantes se mostraron animados al ver a los obispos, que recorrieron el comedor conversando con ellos.
Algunos compartieron sus testimonios.
Francisco Menjivar, de 38 años, contó que salió de Honduras hace tres meses y en ocasiones viaja en tren para huir de conflictos familiares y del consumo de drogas de sus hermanos. En su país trabajaba como peón en ranchos y establos por el equivalente a unos 10 dólares diarios.
Llegó a Nogales (México) pocas horas antes de la visita de los obispos.
“Es una gran alegría. Doy gracias a Dios de estar aquí juntos”, dijo, señalando a un amigo en la mesa, y añadió que, “si Dios lo permite”, espera llegar a Estados Unidos, trabajar y ayudar a su madre.
Azul Guzmán, una madre soltera de 19 años con una bebé de nueve meses, busca reunirse en Estados Unidos con su tía, que vive en Pensilvania. Actualmente vive con sus padres y su hija en un pequeño departamento de tres ambientes. Ha solicitado asilo y lleva tres meses esperando respuesta del gobierno estadounidense. Aunque no es practicante habitual, dijo creer en Dios y agradeció la visita de los obispos.
“Es muy hermoso que estén aquí”, expresó.
OSV News señaló que el personal de la agencia contribuyó a esta versión, que fue publicada originalmente en The Catholic Sun y distribuida en asociación con OSV News.