En medio de renovadas tensiones entre el Vaticano y los católicos tradicionalistas en torno a las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el Papa León XIV defendió la reforma de la Iglesia como un proceso legítimo que se adapta a las necesidades actuales, manteniéndose al mismo tiempo arraigado en la auténtica tradición.

Durante su audiencia general del 27 de mayo en la Plaza de San Pedro, el Papa afirmó que una auténtica renovación de la liturgia es aceptable y deseable cuando la Iglesia emprende, en primer lugar, un cuidadoso estudio teológico y pastoral y, posteriormente, se asegura de que las "nuevas formas adoptadas se desarrollen, por decirlo así, orgánicamente a partir de las ya existentes".

"De manera particular, exhorto a todos a respetar los textos y las normas de la liturgia con apertura, humildad, confianza en la grandeza de Dios y con sincera fidelidad a la comunión eclesial", dijo en su alocución a los fieles de habla inglesa.

Sus declaraciones se produjeron semanas después de que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X--de tendencia tradicionalista-- anunciara sus planes de proceder a la ordenación de nuevos obispos sin una aprobación papal, a pesar de las advertencias del Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano, según las cuales tal acto sería cismático y conllevaría la excomunión automática para los miembros involucrados tanto en la realización como en la recepción de las consagraciones.

En un comunicado del 13 de mayo, publicado por el prefecto del dicasterio, el cardenal Víctor Manuel Fernández advirtió que "este gesto constituirá 'un acto cismático'" y que "la adhesión formal al cisma constituye una grave ofensa a Dios y lleva consigo la excomunión debidamente establecida por la ley de la Iglesia".

Fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se ha opuesto desde hace mucho tiempo a varias enseñanzas y reformas asociadas al Vaticano II, particularmente en lo referente a la liturgia, el ecumenismo y la libertad religiosa. A principios de este año, el grupo anunció sus planes de consagrar obispos sin autorización papal el 1 de julio, una medida que profundizaría su ruptura con Roma.

En febrero, el Superior General de la FSSPX, el padre Davide Pagliarani, quien reside en la sede de la sociedad en Suiza, se reunió con el cardenal Fernández; sin embargo, la sociedad reafirmó posteriormente su intención de proceder con las consagraciones.

Dirigiéndose a los visitantes de habla francesa durante la audiencia general, el Papa elevó una oración para que "una renovación litúrgica, fiel a la auténtica tradición, consolide la comunión eclesial y la plena participación de los fieles". A lo largo de sus catequesis en las audiencias generales, el Papa León presentó reiteradamente la reforma litúrgica como parte de la tradición viva de la Iglesia, y no como una ruptura con el pasado.

Citando al Papa Pío XII y a la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II --"Sacrosanctum Concilium"--, el Papa afirmó que la Iglesia "crece, madura y se desarrolla" salvaguardando al mismo tiempo la integridad de la doctrina. Asimismo, reiteró el llamamiento del Concilio a preservar la "sana tradición", manteniéndose abierta al "legítimo progreso".

El Papa dijo que, a lo largo de la historia de la Iglesia, se han producido cambios en la liturgia con el fin de ayudar a los fieles a participar más plenamente en el misterio pascual y de permitir que el culto de la Iglesia se encarne en las diversas culturas a través del tiempo.

"Hoy, esta energía debe renovarse en continuidad con la auténtica y viva tradición católica; es decir, de conformidad con una dinámica orientada a introducir a los creyentes en la plenitud de la verdad", señaló.

Citando al Papa Benedicto XVI, el Papa León puntualizó que la tradición y el progreso no deben considerarse opuestos, recordando la imagen que Benedicto empleó para describir la tradición: "un río" que lleva su propia fuente en su interior mientras continúa fluyendo hacia adelante.

Al mismo tiempo, el Papa subrayó que cualquier reforma dentro de la Iglesia debe abordarse con cautela y con autoridad eclesial. Haciendo referencia a la constitución "Sacrosanctum Concilium", indicó que las reformas solo deben llevarse a cabo cuando "el bien de la Iglesia las exija genuina y ciertamente", y tras "una concienzuda investigación teológica, histórica y pastoral".

"Por consiguiente, exhorto a todos aquellos que están llamados a preparar la celebración de los divinos misterios –en particular, a los sacerdotes que ejercen el ministerio de la presidencia litúrgica-- a custodiar siempre ese respeto por los textos y las normas de la liturgia que nace de una actitud interior de disponibilidad y de confianza en Dios, manifestando humildad ante su grandeza y sincera fidelidad a la comunión eclesial", declaró.

author avatar
Josephine Peterson