Pope Leo XIV greets Metropolitan Emmanuel of Chalcedon following Mass in St. Peter’s Basilica at the Vatican June 29, 2026, the feast of Sts. Peter and Paul. (OSV News photo/Mario Tomassetti, Vatican Media)
El Papa León XIV ha hecho un llamado a todos los cristianos para trabajar unidos de cara a la celebración del año 2033, cuando la Iglesia Católica conmemorará un Año Jubilar Extraordinario para celebrar los 2.000 años de la muerte y resurrección de Jesucristo.
El Papa expresó este deseo durante una audiencia celebrada el 30 de junio con una delegación ortodoxa del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. Dicha delegación viajó a Roma con motivo de la fiesta de San Pedro y San Pablo, celebrada el 29 de junio, y se unió al Papa León en oración ante la tumba de San Pedro, situada en la cripta bajo la Basílica de San Pedro, al finalizar la misa papal de la festividad.
"Su presencia entre nosotros expresa la cercanía fraterna de la Iglesia hermana que está en Constantinopla y de su pastor y guía, Su Santidad Bartolomé, Patriarca Ecuménico", dijo el Papa a la delegación el 30 de junio.
"Les renuevo de todo corazón mi gratitud por esta visita, así como por su compromiso personal y el del Patriarcado Ecuménico en la promoción de la santa causa de la unidad de los cristianos", afirmó.
El Papa León aprovechó el encuentro para mirar hacia el año 2033, cuando la Iglesia celebrará un Jubileo que conmemorará los dos milenios transcurridos desde la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Expresó su esperanza de que este hito pueda convertirse en un momento compartido por todos los cristianos.
"Ojalá el camino hacia la celebración del segundo milenio de la Redención, en 2033, pueda recorrerse juntos entre todas las confesiones cristianas del mundo, redescubriendo el don y el llamado a ser testigos del Resucitado", afirmó.
Las palabras del Papa se basan en una visión que expuso públicamente por primera vez durante su viaje internacional a Turquía y el Líbano en noviembre. Allí manifestó a los líderes cristianos su deseo de que pudieran reunirse en Jerusalén en 2033 para conmemorar juntos el aniversario, concretamente en el Cenáculo --lugar tradicional de la Última Cena, donde Jesús lavó los pies a sus discípulos, y que también se venera como el sitio de Pentecostés, según la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
El Papa León señaló la conmemoración del año pasado del 1.700.º aniversario del Primer Concilio de Nicea como un ejemplo de un aniversario celebrado conjuntamente por católicos, ortodoxos y otras comunidades cristianas. El Papa participó en un servicio de oración ecuménica organizado por el Patriarca Bartolomé el 28 de noviembre en Iznik, Turquía --lugar donde se encontraba la antigua Nicea-- durante su visita apostólica al país.
Esta celebración "constituyó un elocuente testimonio de la comunión que ya existe entre todos aquellos que comparten la fe en Dios, Padre de todos los hombres, y que confiesan al Señor y Hijo de Dios, Jesucristo, y al Espíritu Santo, quien nos inspira y nos conduce a la plenitud de la verdad y de la unidad", dijo el Papa a la delegación.
"A la luz de ese evento conmemorativo, quedó claro que el Credo de Nicea debe ser la base y el criterio de referencia de este proceso, proponiendo el modelo de verdadera unidad en la legítima diversidad: Unidad en la Trinidad, Trinidad en la Unidad", añadió.
En algunas partes del mundo católico ya han comenzado los preparativos para el año 2033. El año pasado, la Arquidiócesis de Denver inició una novena de nueve años como preparación para el Jubileo.
Durante la audiencia, el Papa también subrayó la necesidad de una mayor cooperación entre los cristianos ante los desafíos actuales, incluidos los conflictos mundiales, los nuevos retos tecnológicos y el cuidado de la creación.
El Papa León afirmó que la "responsabilidad" compartida de los cristianos "hacia la vida y la dignidad de cada ser humano, comenzando por los más pequeños y necesitados, es el criterio que determina nuestro destino presente y eterno".
"En una época caracterizada por las guerras y una polarización creciente, así como por divisiones culturales y sociales, los cristianos, reconciliados entre sí y de acuerdo en la profesión de la única fe, están llamados a ser un signo creíble de paz, contribuyendo de manera decisiva al compromiso en este sentido de todos los hombres y mujeres de buena voluntad", señaló.
"De hecho, en la situación actual está en juego no solo la credibilidad del mensaje cristiano, sino el futuro mismo de la humanidad".