Personas celebran la victoria de México por 2-0 sobre Sudáfrica tras el partido del Grupo A de la Copa Mundial de la FIFA, disputado en Ciudad de México el 11 de junio de 2026. (Foto OSV News/Carlos Perez Gallardo, Reuters).
México inauguró su tercera participación como anfitrión de la Copa del Mundo con una victoria por 2-0 sobre Sudáfrica el 11 de junio en el emblemático estadio de la Ciudad de México, anteriormente conocido como Estadio Azteca, pero los líderes católicos instaron a los aficionados a no perder de vista los retos más profundos del país.
En un comunicado del 9 de junio, la Conferencia del Episcopado Mexicano recordó la intención de oración del Papa León XIV para el mes de junio, en la que rezaba para que "el deporte sea siempre escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía, espacio de encuentro y no de exclusión, camino de paz y no de violencia".
Los obispos afirmaron que "los equipos compiten para mostrarnos que la rivalidad puede ser oportunidad de crecimiento y la competencia un espacio de encuentro y respeto mutuo".
Señalaron, sin embargo, que "vivimos muchas rivalidades que con frecuencia ensombrecen nuestra convivencia pacífica: rivalidades políticas, económicas, ideológicas, sociales, e incluso en la lucha por la vida".
Estas rivalidades, dijeron los obispos, "se pueden convertir en escuela de fraternidad en vez de rivalidades vacías; en espacios de diálogo y encuentro en lugar de odio y exclusión; en caminos de paz y no de violencia. Esto exige abrirnos a la riqueza del hermano y tratarnos con dignidad".
Los obispos concluyeron: "En un mundo marcado por tensiones y conflictos, y un país herido por la violencia, las desapariciones, la corrupción y las injusticias, el deporte no debe de ser un distractor de estos dolores, sino una oportunidad privilegiada para poner nuestras diferencias al servicio de la justicia, de la verdad y de la paz".
El Mundial comenzó en medio de tensiones en México. Sectores del sindicato nacional de maestros --conocidos por sus manifestaciones disruptivas y por abandonar constantemente las aulas para acudir a los piquetes-- se enfrentaron a la policía e intentaron bloquear el acceso al principal aeropuerto de la capital y al estadio de Ciudad de México.
Los camioneros, que se enfrentan a robos generalizados en las carreteras del país, también protestaron antes del Mundial, al igual que las familias de los desaparecidos de México, que se manifestaron en la víspera del partido inaugural para llamar la atención sobre las más de 100.000 personas que han desaparecido en la guerra contra las drogas del país.
"En este país, somos nosotras y nosotros mismos quienes buscamos" a nuestros seres queridos desaparecidos, "ante la negligencia, la incapacidad y la complicidad del Estado", decía un comunicado de los grupos que protestaban, difundido por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, patrocinado por los jesuitas.
"Esta es una acción pensada para aprovechar la vitrina en que se ha convertido México como sede del Mundial y con ello, hacer que millones de miradas observen también la realidad que vivimos las familias de las más de 133 mil personas desaparecidas".
La ministra del Interior, Rosa Icela Rodríguez, afirmó que el Gobierno federal estaba investigando a las personas presuntamente responsables de las protestas de las familias en el estado occidental de Jalisco, donde se disputarán cuatro partidos en la capital del estado, Guadalajara.
"El fútbol está mostrando la ausencia de una política para resolver conflictos que han surgido a partir de la inseguridad del país", declaró a OSV News el padre jesuita Jorge Atilano, director del Diálogo Nacional por la Paz, una iniciativa católica para la construcción de la paz.
"Se nota la ausencia de una política para resolver conflictos. No tiene que ser en coyunturas, tiene que ser de manera permanente, buscando resolver, transformar estos problemas".
México acoge la Copa del Mundo por tercera vez --tras haber recibido al mundial anteriormente en 1970 y 1986-- y los aficionados mexicanos, ataviados con camisetas verdes, celebran en las calles su victoria en el partido inaugural.
Solo 13 de los 104 partidos se disputarán en México, en las ciudades de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Aunque la mayoría de los partidos se jugarán en Estados Unidos, Canadá también acoge 13 partidos en Vancouver, Columbia Británica, y Toronto.
Los organizadores han recibido críticas por los elevados precios de las entradas, mientras que los observadores señalan que la expectación previa al torneo ha sido menor que en los anteriores celebrados en México.
"En medio de la fraternidad y en medio del mundial, hay gente que sufre", afirmó el obispo auxiliar Francisco Javier Acero Pérez, de Ciudad de México, en un debate celebrado el 9 de junio y organizado por el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, un centro de estudios.
"Que en medio de unas entradas tan costosas, hay gente que no llega a la quincena. No podemos convertir el deporte en un negocio bochornoso de unos pocos".
La Copa del Mundo de la FIFA se celebra en 16 ciudades de Estados Unidos, Canadá y México. La final tendrá lugar el 19 de julio en el MetLife Stadium, lo que la FIFA denomina el Estadio de Nueva York/Nueva Jersey, en East Rutherford, Nueva Jersey.