El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, y obispos de todo el estado de Ohio están pidiendo una extensión del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para los haitianos que viven en Estados Unidos, además de una solución más permanente para atender la situación de los refugiados.

En abril, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el proyecto de ley H.R. 1689, que extendería el TPS para los haitianos por tres años más, lo que constituye “un salvavidas fundamental para quienes buscan evitar regresar al caos que vive la nación insular”, afirmó Wenski en una columna publicada por la arquidiócesis de Miami. Ahora la iniciativa debe ser considerada por el Senado.

El TPS es un estatus migratorio que se concede a ciudadanos de determinados países considerados inseguros para el retorno debido a conflictos en curso, desastres ambientales u otras circunstancias extraordinarias.

En 2025, la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, puso fin a la designación de TPS para migrantes procedentes de Siria, Haití y otros países.

Para contrarrestar esa decisión, el proyecto de ley —que requiere la aprobación del Senado para entrar en vigor— otorgaría “un alivio a más de 350.000 haitianos que hoy viven y trabajan legalmente en Estados Unidos bajo la protección del TPS”, señaló Wenski.

“Cada día veo las consecuencias humanas de decisiones de política pública, muchas veces no intencionadas, que generan incertidumbre crónica, temor y la desintegración de familias y comunidades enteras. Ahora le corresponde al Senado votar a favor de la extensión de las protecciones del TPS para los haitianos”, afirmó.

Wenski señaló que Haití “sigue siendo un país al borde del colapso”, marcado por la violencia generalizada de las pandillas, los secuestros, una epidemia de cólera fuera de control y una creciente inseguridad alimentaria.

“La falta de instituciones estatales funcionales ha provocado un deterioro general de la seguridad, donde los ataques contra mujeres y niños se han vuelto algo habitual”, advirtió.

“Sería un acto de extrema crueldad que Estados Unidos devolviera a las familias a condiciones tan peligrosas e inseguras”, afirmó Wenski, quien añadió que esto “agravaría la crisis humanitaria que ya atraviesa Haití”.

El arzobispo destacó además que los haitianos en Estados Unidos “son trabajadores esforzados que ocupan puestos que, de otro modo, quedarían vacantes”. Por ello, sostuvo que “la expulsión repentina de los beneficiarios haitianos del TPS tendría consecuencias devastadoras para la economía del país”.

Wenski reconoció que “‘temporal’ debería significar temporal”, pero subrayó que, “mientras no exista otra alternativa viable, el TPS es la herramienta disponible”.

También admitió que se trata de “una solución imperfecta” que “no puede sustituir la ardua tarea de una reforma migratoria que el Congreso debe emprender tarde o temprano”.

La aprobación del proyecto por parte del Senado, concluyó, “daría un respiro a los haitianos” y ofrecería a los legisladores tiempo para buscar soluciones más duraderas y eficaces.

Los obispos de Ohio, “profundamente afligidos” por la situación de sus vecinos haitianos

Los obispos de Ohio también se pronunciaron sobre el tema y calificaron la situación como “un fracaso moral y social que se desarrolla ante nuestros ojos”.

La Conferencia Católica de Ohio publicó una declaración el 22 de junio en la que instó a actuar, afirmando que los obispos están “profundamente afligidos por la situación de nuestros vecinos haitianos en Ohio”.

De cara al 250.º aniversario de Estados Unidos, los obispos recordaron “las grandes declaraciones de nuestros documentos fundacionales, que establecieron un país libre donde las personas puedan prosperar”.

“"Por eso, como estadounidenses comprometidos con nuestro país y nuestra fe, debemos asumir la responsabilidad de promover el bien común de nuestro país y amar al prójimo como a nosotros mismos”, escribieron.

Los obispos señalaron que han sido testigos de “las vidas ejemplares que las familias haitianas han construido en Ohio”.

“Trabajan arduamente, sostienen a sus familias, adoran a Dios con regularidad y buscan vivir en paz. Ahora esperan la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, probablemente basada en cuestiones técnicas, sobre si el TPS continuará vigente”, afirmaron.

La Corte Suprema está revisando el intento del gobierno de poner fin al TPS, después de que tribunales inferiores bloquearan previamente esa medida al considerar que el procedimiento utilizado por la administración era ilegal.

El tribunal escuchó los argumentos orales en abril y se espera que decida en los próximos meses si la administración Trump puede terminar el programa de TPS para ciudadanos haitianos y sirios.

Los obispos afirmaron que “no encuentran ninguna justificación moral para poner fin a su TPS sin ofrecer una vía alternativa para regularizar su situación migratoria”.

Aunque reconocieron “el derecho y la responsabilidad de la nación de regular la inmigración y proteger sus fronteras”, señalaron que Estados Unidos “ha seguido fracasando en sus intentos de lograr una reforma integral de su política migratoria”.

“Deberíamos tener la voluntad política y social de establecer y mantener un proceso migratorio ordenado, al tiempo que ofrecemos un lugar en Estados Unidos a quienes huyen de la violencia o de graves dificultades económicas”, agregaron.

Finalmente, los obispos hicieron un llamado a los católicos de Ohio y a todas las personas de buena voluntad “a rezar por Estados Unidos en su 250.º aniversario y a reflexionar sobre nuestra responsabilidad como ciudadanos y seguidores de Jesucristo”.

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Tessa Gervasini