Categories: CaliforniaLocal

Más de 4.000 fieles participan en procesión por migrantes y refugiados en San Diego

Más de 4.000 personas de distintas confesiones religiosas participaron el 27 de septiembre, Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, en una procesión vespertina por el parque Balboa de San Diego para proclamar que “Todos somos sagrados”.

El obispo de San Diego, Michael M. Pham, encabezó la procesión y caminó junto a decenas de sacerdotes, diáconos, hombres y mujeres consagrados, así como unos 20 líderes de otras tradiciones religiosas.

Reunidos en una de las esquinas del parque, los participantes —muchos de los cuales habían llegado en grupos desde sus respectivas parroquias— escucharon oraciones y breves reflexiones de varios líderes religiosos. Entre ellos se encontraban el obispo Pham, el obispo auxiliar de San Diego, Felipe Pulido, sacerdotes de parroquias católicas, un imán, varios rabinos, un ministro de la Iglesia Unitaria Universalista y un sacerdote episcopal.

“Estoy muy, muy agradecido con todos ustedes por estar aquí hoy”, expresó el obispo Pham en una reflexión que compartió con los presentes. “Es hermoso ver a personas de toda nuestra región reunidas, de distintas tradiciones religiosas, etnias, culturas, idiomas y experiencias de vida”.

“Estoy especialmente agradecido a mi hermano, el obispo Felipe Pulido; a nuestros sacerdotes y diáconos; a los líderes religiosos y comunitarios que se han unido a nosotros; y a todos ustedes que han venido hoy para crear conciencia” en esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.

Se trata, dijo, de “un día en el que nos solidarizamos con nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados. Lo sepamos o no, todos somos migrantes en este mundo”.

El obispo Pham hizo referencia al lema elegido por el papa León XIV para la 112.ª Jornada Mundial: «Aunque sea solo uno de estos pequeños».

“Estas palabras nos recuerdan que, antes de hablar de política o de políticas públicas, antes de entrar en debates sobre fronteras e inmigración, tenemos delante a una persona humana, una vida en el vientre materno, un niño, una madre, un padre, una familia, un anciano, un vecino; todos son sagrados”, afirmó el obispo.

“Todo ser humano es sagrado. No importa dónde hayamos nacido, dónde vivamos ahora, qué idioma hablemos ni cuál sea nuestra situación migratoria. Por eso estamos aquí”, añadió.

Como obispo de una diócesis estadounidense que limita con México, Pham dijo que ha “escuchado a muchos de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes”.

“He escuchado a familias que tienen miedo, a padres que temen ser separados de sus hijos, a personas que tienen miedo de ir a trabajar, de llevar a sus hijos a la escuela, de buscar la ayuda que necesitan o, incluso, a veces, de ir a la iglesia”, continuó.

“No se trata simplemente de historias que escuchamos en las noticias. Son nuestros vecinos. Son miembros de nuestras congregaciones y comunidades. Trabajan junto a nosotros. Sus hijos van a la escuela con los nuestros. Comparten con nosotros los mismos lugares de culto”.

El obispo Pham señaló que algunos no participaban en el evento de ese día porque tenían miedo de estar allí, “pero sé que muchos de ellos nos están viendo. A ustedes, especialmente, quiero decirles: ‘No están solos. Los vemos. Los escuchamos y caminamos con ustedes’”.

Dijo que otros no estaban presentes “porque han sido deportados y han sido maltratados, sin el debido proceso”.

El obispo Pham habló también del “mensaje pastoral especial sobre inmigración” que los obispos de Estados Unidos emitieron en noviembre de 2025 para expresar su preocupación por los inmigrantes. “Nos preocupa ver entre nuestro pueblo un clima de miedo y ansiedad en torno a las cuestiones de los controles de identidad y la aplicación de las leyes de inmigración”, señaló el documento, publicado durante su asamblea plenaria anual de otoño en Baltimore.

“Nos oponemos a la deportación masiva e indiscriminada de personas. Rezamos por el fin de la retórica deshumanizante y de la violencia, ya sea dirigida contra los inmigrantes o contra las fuerzas del orden”, dijo el obispo Pham, citando el mensaje. “Rezamos para que el Señor guíe a los líderes de nuestra nación y agradecemos las oportunidades, tanto pasadas como presentes, de dialogar con funcionarios públicos y autoridades electas. En este diálogo, continuaremos abogando por una reforma migratoria significativa”.

El obispo dijo a los presentes: “Necesitamos recordar urgentemente que, detrás de cada debate sobre inmigración, hay seres humanos. Hay madres y padres. Hay abuelos. Hay jóvenes que sueñan con su futuro”.

“Nuestra nación tiene el derecho y la responsabilidad de regular sus fronteras y establecer leyes que rijan la inmigración, pero la manera en que hacemos cumplir esas leyes también es una cuestión moral y ética”, continuó el obispo Pham. “No podemos proteger las fronteras olvidando a las personas que están frente a ellas. No podemos hacer cumplir la ley dejando de lado la dignidad humana. No podemos permitir que el miedo nos convenza de que algunos seres humanos importan menos que otros”.

Las distintas tradiciones religiosas “pueden expresar esta verdad de diferentes maneras”, dijo, “pero hoy personas de muchas confesiones religiosas estamos unidas para afirmar una convicción común: la dignidad humana no es algo que un gobierno nos concede. No es algo que se gana mediante la ciudadanía.

“No depende de los documentos que llevamos. Nos pertenece porque somos seres humanos. Para los cristianos, decimos algo aún más: ‘Toda persona es creada a imagen de Dios, a imagen y semejanza de Dios’. Todos son sagrados”.

Calificó la inmigración como “uno de los temas políticos más divisivos de nuestra nación”, en torno al cual existen fuertes desacuerdos sobre las políticas, las fronteras y lo que deberían establecer nuestras leyes.

“Estas conversaciones deben continuar, pero no podemos permitir que la política nos haga dejar de lado nuestra fe, los valores que ella inspira o nuestra voz. Cuando los seres humanos tienen miedo, la fe debe alzar la voz”, dijo el obispo Pham.

“Cuando una familia enfrenta una separación, la fe debe alzar la voz. Cuando las personas son tratadas principalmente como problemas en lugar de como personas, la fe debe alzar la voz”, afirmó. “Y nuestra voz no debe ser una voz de odio o condena. Debe ser una voz de conciencia, una voz de compasión, una voz de justicia, una voz que recuerde a nuestra nación sus valores más profundos y nos recuerde a cada uno nuestra responsabilidad hacia los demás”.

También dijo a los presentes: “No nos hemos reunido simplemente para participar en una manifestación. Hagamos de esto una procesión de fe y solidaridad. Caminemos en paz. Caminemos en oración. Caminemos con esperanza”.

“Pero nuestro caminar no puede terminar cuando termine esta procesión”, añadió. “Mañana debemos seguir caminando unos con otros en nuestras iglesias, sinagogas, mezquitas y templos”.

Instó a todos a seguir caminando juntos, escuchándose mutuamente, trabajando para “proteger la dignidad de las familias” y acompañando “a quienes tienen miedo”.

“Debemos alzar la voz cuando la dignidad humana se vea amenazada y trabajar juntos por políticas y prácticas migratorias que sean justas, humanas y dignas de toda persona”, concluyó el obispo Pham.

Luego, la multitud emprendió una caminata de 1,1 millas alrededor del parque, portando carteles en apoyo a los inmigrantes y cantando himnos en inglés y español.

La procesión interreligiosa fue organizada por la diócesis en colaboración con el San Diego Organizing Project, una red multirreligiosa, y la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.

The Southern Cross es el medio de comunicación de la Diócesis de San Diego. Esta nota fue publicada originalmente por The Southern Cross y distribuida mediante una alianza con OSV News.

OSV News
Share
OSV News