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Grupos católicos ayudan a afectados por el incendio en Boyle Heights

Raquel Román, directora ejecutiva de Proyecto Pastoral, en la parroquia Dolores Mission de Boyle Heights, salía de una cita médica el miércoles 17 de junio cuando levantó la vista y vio una enorme columna de humo negro. Parecía que hubiera explotado una bomba.

"Fue impactante. Nunca había visto algo así", recordó.

El humo provenía de un almacén de unos 46.500 metros cuadrados en Boyle Heights que permaneció en llamas durante más de una semana, obligando a muchos residentes a resguardarse en sus hogares, expuestos al humo y a otros riesgos para la salud.

Proyecto Pastoral fue una de varias organizaciones católicas y parroquias que se movilizaron para ayudar a los residentes afectados. Primero tuvieron que hacer frente a las consecuencias del intenso humo y, después, al fuerte olor provocado por los millones de kilos de alimentos en descomposición que se encontraban almacenados en las cámaras frigoríficas del depósito, operado por la empresa Lineage.

Cuando el humo alcanzó su punto más crítico, Román contó que su equipo actuó de inmediato: compró purificadores de aire y mascarillas respiratorias P100 por un valor de miles de dólares. Al día siguiente comenzaron a distribuir estos suministros entre las personas más vulnerables, especialmente adultos mayores y familias con niños que padecen asma.

Román explicó que, en muchas de las viviendas que visitaron, era difícil respirar.

"La calidad del aire cambiaba según la zona, pero en las calles más cercanas al incendio todo era humo, como si hubiera una niebla muy densa. No entendía cómo la gente podía seguir viviendo allí. Nosotros estuvimos apenas un rato, entrando y saliendo del auto, y la ropa nos quedó impregnada del olor", relató.

El humo del incendio del almacén en Boyle Heights cubre el vecindario que rodea la iglesia Nuestra Señora de la Victoria, en el este de Los Ángeles. (Padre Alexander Hernandez)

Durante el resto de la semana, Proyecto Pastoral continuó distribuyendo purificadores de aire, mascarillas, alimentos y otros artículos de primera necesidad desde su sede en Boyle Heights.

La emergencia también generó confusión porque, aunque el incendio se produjo en Boyle Heights, afectó gravemente a la cercana ciudad de Commerce y al área no incorporada del este de Los Ángeles. Muchas personas no sabían a qué autoridad acudir para pedir ayuda: ¿a la ciudad de Los Ángeles o al condado?

"Creo que eso generó mucha frustración en la gente", explicó Román.

A pocos kilómetros de allí, en la parroquia Nuestra Señora de la Victoria, en el este de Los Ángeles, el humo era tan intenso cuando comenzó el incendio que obligó a cancelar la Hora Santa semanal de adoración. El domingo siguiente, aunque se celebraron las misas, la asistencia fue menor porque muchas personas prefirieron permanecer en sus casas debido a la mala calidad del aire.

Al terminar las celebraciones, un representante de la oficina de la supervisora del condado de Los Ángeles, Hilda Solis, se reunió con el padre Alexander Hernández, párroco de Nuestra Señora de la Victoria, para organizar desde la parroquia la entrega de purificadores de aire y otros recursos a los vecinos afectados.

Durante los días siguientes, cientos de personas hicieron fila frente al templo, todavía afectado por el humo, para recibir purificadores de aire, mascarillas y otros suministros.

Cientos de residentes afectados acudieron a la parroquia Nuestra Señora de la Victoria, en el este de Los Ángeles, para recibir purificadores de aire, información y otros recursos. (Padre Alexander Hernandez)

El padre Hernandez aseguró que, en medio del sufrimiento, quiere que los feligreses y todos los vecinos sepan que la parroquia siempre será un lugar de acogida.

"La iglesia siempre tiene las puertas abiertas para ellos", afirmó. "Somos una comunidad. Nos tenemos unos a otros y recorremos este camino juntos."

La causa del incendio sigue bajo investigación, aunque la empresa Lineage señaló en un comunicado publicado en su sitio web que, según sus primeras evaluaciones, el fuego habría comenzado en los paneles solares instalados en el techo del almacén. Aunque las autoridades locales y estatales declararon el estado de emergencia y las tareas de limpieza continúan, el desastre ha reavivado el debate sobre el impacto ambiental en la zona, especialmente en los barrios del este de Los Ángeles, que desde hace décadas enfrentan problemas de contaminación y otros riesgos ambientales.

"En Boyle Heights estamos rodeados por cinco autopistas, así que la calidad del aire ya de por sí no es buena", explicó Román. "Creo que esta es una oportunidad para impulsar políticas sobre el tipo de industrias que pueden instalarse en barrios residenciales."

Después de un año marcado por las redadas migratorias del ICE y el aumento del costo de vida, el incendio del almacén supuso un nuevo golpe para una comunidad que ya atravesaba muchas dificultades. Aun así, sus líderes buscan mantener viva la esperanza sirviendo a quienes más lo necesitan.

"Esto es solo una prueba más de todo lo que ha tenido que afrontar nuestra comunidad. Por eso pido más compromiso, más empatía y que trabajemos juntos", dijo Román. "La gente merece vivir en un lugar donde pueda respirar sin miedo a abrir una ventana o la puerta de su casa.

"Hay muchísimas personas dispuestas a ayudar, y creo que eso es importante recordarlo, incluso en los momentos más difíciles. No estamos solos. Hay muchas personas que se sienten llamadas a servir a los demás."

Mike Cisneros
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Mike Cisneros

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