San Donaciano y San Rogaciano fueron hermanos y mártires del siglo III.
Donaciano fue el primero en convertirse al cristianismo y, tras recibir el bautismo, se convirtió en un ferviente testigo de la fe. Su ejemplo impactó profundamente a su hermano Rogaciano, quien también decidió abrazar el cristianismo.
En aquella época, el emperador Diocleciano perseguía duramente a los cristianos. Ambos hermanos fueron arrestados antes de que Rogaciano pudiera bautizarse. Pasaron la noche en prisión rezando y, al día siguiente, se negaron a renunciar a su fe. Luego de ser torturados, fueron decapitados. La Iglesia considera que Rogaciano recibió el bautismo de deseo a través de la sangre derramada en su martirio.
En el siglo V se construyó una iglesia sobre el lugar donde habían sido sepultados. Más tarde, en 1145, un obispo trasladó sus reliquias a la Catedral de Ostia.
