“La decapitación de Santa Dimpna”, de Godfried Maes. (Wikipedia)
Santa Dimpna nació en Irlanda alrededor del siglo VII. Su madre era una cristiana muy devota, mientras que su padre era pagano. A los 14 años, Dimpna decidió consagrarse al Señor y hacer voto de castidad. Poco tiempo después murió su madre, y su padre, Damon, profundamente afectado por la pérdida, comenzó a sufrir graves trastornos mentales.
Los consejeros de Damon le sugirieron que volviera a casarse, y él aceptó, con la condición de encontrar una mujer tan hermosa como su difunta esposa. Envió mensajeros a distintas ciudades cercanas, pero no encontraron a nadie que cumpliera con sus expectativas. Entonces, sus propios consejeros le propusieron que se casara con su hija. Para ese momento, la salud mental de Damon estaba tan deteriorada que veía en Dimpna el reflejo de su esposa fallecida, y aceptó la idea.
Dimpna huyó de su hogar junto a su confesor, el sacerdote Gerebrán, dos sirvientes de confianza y el bufón del rey. Todos navegaron hasta la actual Bélgica y se refugiaron en la ciudad de Geel.
Según la tradición, Dimpna se estableció allí y fundó un hospital para atender a los pobres. Pero cuando comenzó a utilizar su fortuna, su padre descubrió dónde se encontraba. Damon viajó hasta Geel, secuestró a Dimpna y a sus acompañantes, y mandó matar a Gerebrán.
Luego intentó convencer a su hija de regresar a Irlanda para casarse con él. Ante la negativa de Dimpna, la decapitó y abandonó allí su cuerpo. Tenía apenas 15 años.
Los habitantes de Geel recogieron los restos de Dimpna y Gerebrán y los enterraron en una cueva.
Hacia el año 620, Dimpna comenzó a ser venerada como mártir, ya que prefirió morir antes que romper su promesa a Dios, y recibió el sobrenombre de “el Lirio de Irlanda”. En 1349 se construyó en Geel una iglesia en su honor y, para 1480, habían llegado tantos peregrinos en busca de sanación para enfermedades mentales que el templo tuvo que ampliarse. Así nació una tradición de cuidado de personas con trastornos mentales por parte de los habitantes de la ciudad que continúa hasta hoy.
Muchos milagros se atribuyen al santuario de Santa Dimpna en la iglesia que actualmente lleva su nombre, consagrada en 1532.
Santa Dimpna es patrona de quienes sufren enfermedades nerviosas y mentales, así como de las víctimas de incesto.