San Norberto nació alrededor del año 1080 en Xanten, Alemania, en el seno de una familia noble vinculada a la corte imperial. Desde joven destacó por su gran inteligencia, por lo que parecía destinado a ocupar importantes cargos en la Iglesia, en el Estado o en ambos.

Fue ordenado subdiácono y más tarde trabajó al servicio del poderoso arzobispo de Colonia y del emperador alemán Enrique V. Aunque una de sus responsabilidades era distribuir ayuda a los pobres, Norberto llevaba una vida cómoda y lujosa, sin una especial preocupación por la vida espiritual.

En 1110 acompañó a Enrique V en un viaje a Roma. En aquel tiempo, el Papa y el emperador mantenían una fuerte disputa sobre quién debía nombrar al clero y controlar los bienes de la Iglesia. Aunque las negociaciones no tuvieron éxito, Norberto quedó impresionado por la defensa que hacía el Papa de la autonomía de la Iglesia. También fue testigo de cómo el emperador llegó a encarcelar al Pontífice para imponer su voluntad.

Sin embargo, estos acontecimientos no provocaron un cambio inmediato en su vida. La verdadera conversión llegó unos dos años después, cuando estuvo a punto de morir. Mientras cabalgaba, fue sorprendido por una tormenta y un rayo cayó muy cerca de él. Su caballo, asustado, lo derribó y Norberto permaneció inconsciente durante largo tiempo. Tras esta experiencia, abandonó sus ocupaciones y se retiró a un monasterio para orar y discernir la voluntad de Dios.

A los 35 años sintió el llamado al sacerdocio. Entregó todos sus bienes a los pobres y comenzó a recorrer los caminos como predicador itinerante, descalzo y viviendo de la caridad, buscando la conversión de quienes llevaban una vida semejante a la que él había tenido.

El papa Calixto II le concedió permiso para predicar por distintos lugares y le pidió que fundara una comunidad religiosa para que otros pudieran seguir su ejemplo. Norberto se estableció en el norte de Francia junto con un pequeño grupo de discípulos, que vivían según la Regla de San Agustín. El 25 de diciembre de 1121 nació oficialmente la Orden de los Canónigos Regulares de Prémontré, conocidos también como norbertinos o premonstratenses.

Antes de regresar a Alemania para continuar su labor evangelizadora, fundó además una rama femenina de la orden. Más tarde creó la Tercera Orden de San Norberto para los laicos, y su obra se extendió por numerosas diócesis del norte de Europa.

Con el tiempo fue elegido arzobispo de Magdeburgo. Allí trabajó intensamente para reformar una diócesis afectada por graves problemas morales y económicos. Aunque logró avances importantes, encontró una fuerte resistencia y llegó a sufrir tres atentados contra su vida.

En 1130 viajó a Roma para ayudar a resolver una disputa sobre la sucesión papal. Posteriormente se convirtió en un cercano consejero del nuevo emperador alemán, Lotario.

Cuando su salud comenzó a deteriorarse, regresó a Magdeburgo, donde murió el 6 de junio de 1134. El papa Gregorio XIII lo canonizó en 1582. En la actualidad, los norbertinos están presentes en 25 países de todo el mundo.

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Angelus Staff