San Medardo nació alrededor del año 456 en Salency, Francia. Su padre era un noble francés y su madre pertenecía a una familia romana que se había establecido en la Galia.

A los 33 años fue ordenado sacerdote. Deseaba permanecer en ese ministerio, pero en el año 530 aceptó, no sin cierta reticencia, ser nombrado obispo de Vermand. Fue uno de los obispos más estimados de su época, y su memoria ha sido venerada durante siglos en el norte de Francia. Además, numerosas leyendas populares tienen a San Medardo como protagonista.

Según una de ellas, cuando era niño, un águila se mantuvo suspendida sobre él para protegerlo de la lluvia. Por esta razón suele ser representado de esa manera en el arte, lo que dio origen a su patronazgo en favor del buen tiempo, contra las inclemencias climáticas y de quienes trabajan en el campo.

Otra tradición popular sostiene que si llueve el día de su fiesta, los siguientes 40 días también serán lluviosos; pero si el tiempo es bueno, los 40 días posteriores serán igualmente favorables.

San Medardo también es representado a menudo riendo con la boca bien abierta, una imagen que dio lugar a que fuera invocado como patrono contra el dolor de muelas.

Cada año, en su memoria, se entrega el título de la Rosière a una joven considerada la más virtuosa y ejemplar de la región de Salency, Francia. La joven es acompañada por 12 niños y 12 niñas hasta la iglesia, donde es coronada con rosas y recibe un premio en dinero. Esta tradición continúa una ayuda anual que San Medardo estableció cuando era obispo para apoyar a los jóvenes de la comunidad. Su hermana menor fue la primera en recibir la corona de la Rosière.

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Angelus Staff