"San Mateo Evangelista", miniatura de las Grandes Heures de Ana de Bretaña, reina consorte de Francia, 1477-1514. (Wikipedia)
San Mateo fue un recaudador de impuestos del siglo I que dejó su trabajo para seguir a Jesús. En su Evangelio narró la vida y el ministerio de Cristo. Aunque se sabe poco sobre la vida de Mateo, sus escritos nos permiten conocer la vida y las obras de Jesús, y la Iglesia ha considerado su Evangelio de gran valor para confirmar que Jesús es el Mesías.
Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas relatan el primer encuentro entre Jesús y Mateo. En aquella época, los recaudadores de impuestos eran despreciados y odiados, en parte porque con frecuencia cobraban dinero adicional para obtener ganancias para sí mismos.
Es probable que Mateo conociera a Jesús cerca de Cafarnaúm. Según su propio relato, Jesús lo vio y le dijo: «Sígueme». Mateo se levantó y lo siguió.
Al llamar a Mateo, Jesús dejó claro el carácter universal de su misión: todos estaban llamados a formar parte de ella, incluso los recaudadores de impuestos.
Mateo también escribió sobre las instrucciones de Jesús de salir y hacer discípulos de todas las naciones. Según la tradición, murió como mártir en un territorio cercano al actual Egipto.