Santa Rosa Venerini nació en Viterbo, Italia, el 9 de febrero de 1656. Era hija de un reconocido médico, Goffredo, y una de cuatro hermanos.

Desde muy joven consagró su vida a Dios, aunque atravesó numerosas pruebas durante su adolescencia. En 1676 ingresó en una comunidad de dominicas, pero regresó a su hogar tras la muerte de su padre para acompañar a su madre. Poco después, su hermano Domenico murió a los 27 años y, devastada por el dolor, su madre falleció también.

Mientras afrontaba estas tragedias familiares, Rosa comenzó a invitar a mujeres del lugar a rezar el rosario en su casa. Allí descubrió que muchas no habían recibido una adecuada formación religiosa ni educación, y decidió trabajar para cambiar esa realidad.

En 1685, con la ayuda de dos amigas y la aprobación de su obispo, abrió la primera escuela pública para niñas en Italia. Aunque encontró cierta resistencia, la mayoría de las autoridades civiles y eclesiásticas apoyaron el proyecto, y muchos de sus opositores cambiaron de opinión al ver el éxito de la iniciativa.

Rosa dejó Viterbo y, entre 1692 y 1694, fundó diez nuevas escuelas en la diócesis de Montefiascone. También formó a quien sería su sucesora, santa Lucía Filippini.

Después de muchos años y de un intento fallido, logró abrir una escuela en Roma en 1713. Tres años más tarde, el papa Clemente XI y ocho cardenales visitaron la institución y conocieron de cerca su labor. El pontífice le agradeció diciéndole: “Con estas escuelas santificarás Roma”.

A medida que sus escuelas crecían y se multiplicaban, Rosa asumió cada vez más responsabilidades. Viajaba constantemente, sin descuidar una profunda vida de oración guiada por sacerdotes jesuitas. Llegó a fundar más de 40 escuelas.

Santa Rosa murió el 7 de mayo de 1728. Su congregación religiosa, conocida en italiano como Maestre Pie Venerini, continúa presente en distintos países del mundo.

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Angelus Staff