Nicolás Boccasini nació en Treviso, Italia, en 1240. A los 14 años ingresó en la Orden de Predicadores (dominicos) y, tras 14 años de estudio, fue nombrado lector de Teología, cargo que desempeñó durante varios años.
En 1296 fue elegido Maestro General de la Orden. En aquel tiempo, la hostilidad hacia el papa Bonifacio VIII iba en aumento, por lo que el nuevo superior general promulgó una disposición que prohibía a los miembros de la orden apoyar a los adversarios del pontífice. Asimismo, los exhortó a defender en sus predicaciones la legitimidad del pontificado de Bonifacio.
La fidelidad de Nicolás al papa permaneció inquebrantable, y Bonifacio VIII le otorgó su confianza y numerosos encargos. Junto con otros dos cardenales legados, integró una importante misión diplomática para negociar la tregua entre el rey Eduardo I de Inglaterra y el rey Felipe IV de Francia, quienes se encontraban en guerra.
En 1298 fue nombrado cardenal y posteriormente obispo de Ostia y decano del Sacro Colegio Cardenalicio. La Santa Sede lo envió a Hungría para trabajar por el restablecimiento de la paz. Cuando regresó a Roma, el enfrentamiento entre Bonifacio VIII y Felipe el Hermoso había alcanzado su punto más crítico.
En 1303, los enemigos del papa tomaron el control del palacio pontificio. De todos los cardenales y prelados, únicamente Nicolás y el obispo de Sabina permanecieron junto a Bonifacio para defenderlo.
Un mes después del violento ataque encabezado por Guillermo de Nogaret y Sciarra Colonna, Bonifacio VIII murió. El 22 de octubre de 1303, Nicolás fue elegido por unanimidad como su sucesor y tomó el nombre de Benedicto XI.
Durante su breve pontificado logró restablecer la paz con la corte francesa. Sin embargo, ocupó la sede de Pedro apenas un año, ya que falleció en Perugia el 4 de julio de 1304.
Fue beatificado en 1773. Es autor de un volumen de sermones y de comentarios sobre una parte del Evangelio según san Mateo, los Salmos, el Libro de Job y el Apocalipsis.
