El entonces padre Stanley Rother aparece en una imagen del documental "American Martyr: The Stanley Rother Story", que se estrenará en cines de todo el país del 25 al 27 de agosto de 2026. El documental cuenta la historia del sacerdote de Oklahoma que sirvió en Guatemala a través de los testimonios de quienes lo conocieron, incluidos feligreses, catequistas y familiares, así como de personas que actualmente participan en su causa de canonización. (Foto de OSV News/Arquidiócesis de Oklahoma City)
Cuando éramos chicos, siempre sabíamos cuándo llegaba el “Domingo de las Misiones”. Después del Evangelio, un sacerdote desconocido se acercaba al ambón y, aunque fuera de San Luis u Omaha, hablaba con un curioso acento que reflejaba los años que había pasado en algún lugar remoto del mundo sirviendo al pueblo de Dios. Y también sabíamos que nos esperaba una homilía larga.
Sin importar de dónde vinieran, estos sacerdotes solían contar historias parecidas: comunidades sin acceso al agua potable, pocas oportunidades para recibir educación e incluso los peligros que enfrentaban en medio de conflictos políticos en países que muchos de nosotros difícilmente podríamos ubicar en un mapa. Venían a pedir ayuda. Cuando éramos niños, nuestros padres sacaban unas monedas del bolsillo y las ponían en el sobre de la colecta. Al crecer, nosotros hicimos lo mismo.
Pero el mundo de los misioneros ha sido siempre un concepto difícil de comprender, especialmente para quienes viven en zonas de clase media de Los Ángeles o en cualquier otro lugar de Estados Unidos. El nuevo documental, “American Martyr: The Stanley Rother Story”, ayuda a cambiar esa perspectiva. Es una historia con la que cualquier estadounidense común puede identificarse.
La película, narrada por Martin Sheen, cuenta la vida de un hombre especial que, en muchos sentidos, era extraordinariamente común. A través de los testimonios de familiares y amigos, conocemos su historia y descubrimos mucho sobre su formación. Hijo de una familia católica alemana muy numerosa, en la que los Rother parecían estar por todas partes, el padre Stanley creció en una zona rural de Oklahoma, donde desde pequeño mostró habilidad para la mecánica. Su vocación sacerdotal comenzó a florecer a los 18 años, cuando decidió ingresar al seminario al terminar la escuela secundaria.
No era un intelectual ni un gran pensador. Nada en el documental hace pensar que habría sido un buen podcaster. Tampoco tenía ese lado «rebelde» que aparece en las historias de otros santos. Como muestra el documental con cariño y admiración, en muchos sentidos era simplemente un hombre sencillo con una fe sencilla.
Pero su camino fue extraordinario. Durante seis años tuvo dificultades académicas en el seminario, hasta que los responsables de su formación le dijeron que no tenía las cualidades necesarias para ser sacerdote y lo expulsaron. Regresó a la granja familiar en Oklahoma, pero, por la gracia de Dios, el viento que había cerrado una puerta abrió otra: recibió una segunda oportunidad para estudiar en el Seminario Mount Saint Mary’s, en Maryland. En 1959, aquel estudiante tan común fue ordenado sacerdote en su Oklahoma natal.
Después de varios años como sacerdote diocesano, su destino espiritual cambió para siempre cuando fue enviado a una remota región montañosa de Guatemala para acompañar pastoralmente a las comunidades indígenas. Fue allí donde esta película encuentra el corazón y el alma de Stanley, tal como él mismo los encontró.
Los idiomas nunca fueron su fuerte —basta con preguntarles a sus profesores de latín en el seminario—. Stanley no sabía hablar español. Pero esto no representó un problema tan grande como podría parecer, ya que los indígenas a quienes había sido enviado a servir tampoco hablaban español. En su lugar, se comunicaban mediante una combinación de unos 20 antiguos dialectos mayas.
Pero aquellas comunidades no necesitaban a un lingüista ni a un intelectual. Necesitaban las dos cosas que Stanley tenía en abundancia: un profundo conocimiento práctico de las técnicas agrícolas y una fe firme en Cristo y en su Iglesia.
La película rinde homenaje a esta combinación y muestra cómo transformó la vida de muchas personas en aquel remoto rincón del mundo. Stanley les enseñó técnicas que les permitieron vivir de manera más saludable y, al mismo tiempo, alimentó sus almas al transmitirles la fe.
Como muestra la película, incluso su martirio estuvo marcado por una sencillez casi mística. No salió a las calles a protestar contra la crueldad de un régimen, ni movilizó multitudes enfurecidas para exigir un cambio. Simplemente ayudó a las personas a mejorar sus condiciones de vida mediante una agricultura sostenible, amplió las oportunidades para sus hijos y, con su ejemplo sencillo, llevó a muchos de ellos a Cristo.
El entonces padre Stanley Rother aparece en una imagen del documental “American Martyr: The Stanley Rother Story”, que se estrenará en cines de todo el país del 25 al 27 de agosto de 2026. (Foto de OSV News/Arquidiócesis de Oklahoma City)
Pero Centroamérica en la década de 1980 no era precisamente tierra de finales felices. Era una época de convulsión política y conflictos vinculados a la Guerra Fría, y varios países, entre ellos Guatemala, estaban sumidos en la violencia. Una mezcla explosiva de élites aferradas al poder y grupos comunistas y teólogos de la liberación decididos a arrebatárselo por cualquier medio había convertido a Guatemala en un lugar sumamente peligroso, especialmente para un sacerdote que ayudaba a los indígenas a superar una situación cercana a la servidumbre, en una sociedad profundamente marcada por las diferencias de clase.
Cuando los escuadrones de la muerte comenzaron a aparecer en las zonas montañosas de Guatemala, los superiores de Stanley le pidieron que regresara a Oklahoma. Si hubo un momento decisivo en su camino hacia la santidad, fue entonces, cuando tuvo su propio momento de “Quo Vadis” y pidió a sus superiores que le permitieran regresar junto a su pueblo en Guatemala. Su petición fue aceptada y, como san Pedro y tantos otros santos antes y después del beato Stanley Rother, su vida terrenal terminaría violentamente. Sin embargo, como muestra la película con gran sensibilidad, su camino espiritual continúa.
“American Martyr: The Stanley Rother Story” se proyectará el 25 y 26 de agosto en cines seleccionados, en inglés, y el 27 de agosto, en español. Para consultar horarios y fechas, visite Fathom Entertainment.