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¿El Aslan de Narnia realmente se parece a Jesús? Empiezo a tener mis dudas

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“Estoy sorprendido, sorprendido”, dice el capitán Renault cuando cierra el Café de Rick en la película Casablanca, “al descubrir que aquí se juega”. Pero, en realidad, no habla con sinceridad, porque acaba de ganar dinero en el juego.

En mi caso, sí estoy sorprendido (o eso espero, sin ninguna intención de fingir) al enterarme de que Meryl Streep será la voz de Aslan en la próxima producción de Netflix de El sobrino del mago (que llegará a los cines en febrero de 2027). Sin embargo, sería ingenuo de mi parte sorprenderme de que Netflix, que difícilmente puede considerarse un ejemplo de la civilización occidental, esté distorsionando el mensaje de una manera tan evidente.

Aslan es una figura de Cristo en Las crónicas de Narnia, por lo que resulta extraño que hayan elegido a una actriz para darle voz. Greta Gerwig, creadora de la película, dijo en una entrevista de 2018 que le resultaba “inquietante” hablar de Jesús como nuestro Señor y Salvador. Aunque afirmó que asistía a la iglesia todos los domingos, también dijo: “Siento que esto de ‘Dios Padre’ me resulta un poco ajeno”.

Se supone que Narnia es un mundo creado por Aslan y corrompido por la llegada de una bruja malvada, Jadis. Este último personaje sería un papel mucho más apropiado para Streep que el de una figura de Cristo, pero quizá eso resultaba demasiado inquietante para los responsables de la película. Uno podría preguntarse: ¿habrían elegido a Streep para poner voz al padre de El Rey León? Como escribió un comentarista, esto es “una bofetada en la cara de Lewis, pero también una burla deliberada del cristianismo, hecha con absoluta intención”.

Lewis fue muy claro al señalar que Aslan representa a Jesús en Las crónicas de Narnia. A una madre que estaba preocupada porque la obsesión de su hijo con Aslan estaba desplazando sus pensamientos sobre Jesús, el autor le explicó que su hijo “realmente no puede amar a Aslan más que a Jesús, aunque sienta que eso es lo que está haciendo. Porque las cosas que ama de Aslan, lo que hace y dice, son simplemente las mismas cosas que Jesús hizo y dijo. Así que, cuando Laurence cree que está amando a Aslan, en realidad está amando a Jesús; y quizá lo está amando más que nunca”.

Admiro los libros de ensayos de C.S. Lewis sobre el cristianismo. Como ensayista, creo que a veces está a la altura de G.K. Chesterton, lo cual es un estándar muy alto. Disfruto de las obras de ficción que escribió Lewis, pero no las considero tan importantes. Desde mis años en el seminario, he estado rodeado de personas que sienten un gran cariño por Narnia. El otro día, en el banco, una empleada vio que estaba leyendo El sobrino del mago y se entusiasmó al contarme cuánto le gustaban Las crónicas de Narnia.

Los libros son encantadores, divertidos y, a veces, tienen un toque de picardía. Sin embargo, puedo resistirme al encanto de Aslan porque creo que hay algo extraño en la manera en que se lo presenta.

Es evidente que es una figura divina. En El sobrino del mago, crea Narnia con una canción acompañada por una especie de coro celestial. Su poder hace que los magos que aparecen en la historia parezcan insignificantes. Pero en la manera en que Lewis presenta a Aslan faltan algunos elementos fundamentales de nuestra comprensión de Jesús.

Aslan no hace ninguna referencia a Dios Padre. Presentar la divinidad de Jesús al margen de la Trinidad me parece problemático. “Porque tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo…” es algo que no aparece en la historia. Supongo que podría argumentarse que la influencia de Aslan sobre los demás se asemeja a la acción del Espíritu Santo, pero eso me parece llevar demasiado lejos la interpretación.

Lewis parecía dar a entender que Aslan era la forma en que Jesús se encarnaba en Narnia. ¿Una encarnación en forma de un hermoso león, con todos los cachorros hechos a su imagen? Si el Hijo de Dios está presente en distintos mundos bajo diferentes formas, eso parece más una especie de avatar que una encarnación.

También están sus advertencias, que parecen reflejar las ideas de Lewis sobre las armas nucleares (el libro se publicó en 1955). Aslan le advierte a Polly: “no es seguro que alguno de los malvados de tu raza no descubra un secreto tan terrible como la Palabra Deplorable y lo use para destruir a todos los seres vivos». La Palabra Deplorable era el arma secreta con la que Jadis había destruido el mundo de Charn. La advertencia no suena precisamente a «yo estoy con ustedes todos los días”.

Luego les ordena a Polly y Digory destruir los anillos hechos con el polvo de Atlantis que producían la magia que los había llevado hasta Narnia. Le da al niño una manzana que cura a la madre de Digory, y de cuyas semillas crece un árbol que produce las mejores frutas de Inglaterra, aunque sin ningún poder curativo adicional. Finalmente, en Narnia, Aslan muere y resucita (alerta de spoiler), pero ¿dónde está el elemento de la salvación?

Entonces, ¿Aslan es un Cristo que “se encarna” bajo diferentes formas en distintos mundos, que no tiene un Padre en el cielo, que no envía al Espíritu Santo y que no promete la salvación eterna?

El sobrino del mago es un cuento de hadas entretenido. La historia de la madre enferma del niño tiene un tono especialmente conmovedor, ya que la madre de Lewis murió cuando él era pequeño. En la novela, el niño recibe, como respuesta a sus oraciones, aquello que Lewis no recibió, una experiencia que lo marcó durante algún tiempo. Siguiendo con los elementos autobiográficos, Lewis nos cuenta que Digory llegó a ser profesor, un “hombre de gran erudición”, al igual que su autor. No sabemos qué fue de Polly. El manzano es talado, pero su madera se utiliza para fabricar un armario que más tarde tendrá un papel famoso en El león, la bruja y el armario, la segunda novela de las Crónicas.

Greta Gerwig imagina El sobrino del mago como una “ópera rock”. Fue criada en la tradición unitaria universalista, pero dice que David Bowie le salvó la vida, al igual que Paul McCartney y otras figuras de la música popular. Supongo que, en este caso, las consideraciones cristológicas no vienen al caso. Nemo dat quod non habet, dice el proverbio latino: “Nadie puede dar lo que no tiene”.

Pero C. S. Lewis sí lo tenía, o al menos debería haberlo tenido. Por eso me desconcierta tanto la alegoría de Aslan. Mis disculpas a todos los fans de Narnia. Solo digo lo que pienso.

Mons. Richard Antall
Mons. Richard Antall es párroco de la Iglesia Holy Name, de Cleveland, Ohio, y autor de "The Wedding" (Lambing Press, $ 16.95).
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Mons. Richard Antall

Mons. Richard Antall es párroco de la Iglesia Holy Name, de Cleveland, Ohio, y autor de "The Wedding" (Lambing Press, $ 16.95).