En medio de los recientes llamados de varios líderes del ámbito de la inteligencia artificial para desacelerar el desarrollo de esta tecnología, los obispos católicos de EE.UU. están colaborando con líderes del sector tecnológico y legisladores para abordar las preocupaciones relacionadas con la IA y la seguridad infantil en línea.

Los obispos también han formado un grupo de trabajo para salvaguardar la dignidad humana a medida que la IA evoluciona rápidamente, haciéndose eco del mensaje urgente del Papa León XIV en su encíclica sobre la IA, "Magnifica Humanitas".

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) anunció estas iniciativas en un comunicado de prensa del 16 de septiembre, indicando que su Comité Administrativo se había reunido ese mismo día en la sede de la USCCB en Washington con "representantes de diversas empresas tecnológicas y especialistas" en el ámbito de la inteligencia artificial.

El comité, encabezado por el presidente de la USCCB, el arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, funciona como la junta directiva de la conferencia. Entre sus miembros se encuentran los funcionarios de la USCCB, los presidentes de los comités permanentes y un representante de cada una de las 15 regiones episcopales del país, incluidas las Iglesias Católicas Orientales.

El obispo Cantú fue elegido presidente del grupo de trabajo

En su comunicado de prensa, la USCCB indicó que el obispo Óscar Cantú, de San José, California, sede de Silicon Valley y centro del desarrollo de la IA, presidirá su Grupo de Trabajo Episcopal para la Preservación de la Dignidad Humana en la Era de la Inteligencia Artificial.

La conferencia aún no ha determinado quiénes serán los demás miembros, pero señaló que "el grupo se enfocará en promover políticas y prácticas que protejan la dignidad humana, la libertad religiosa, las instituciones democráticas, a los trabajadores, a las familias y a las poblaciones vulnerables".

En una llamada telefónica del 16 de septiembre tras la reunión del comité, el obispo Cantú dijo a OSV News que el grupo de trabajo había sido aprobado por unanimidad, con el objetivo de llevar a cabo "la visión del Papa León" expresada en "Magnifica Humanitas".

El obispo Cantú explicó que el Papa León ha dado una orientación clara a la Iglesia para recordar al mundo que la tecnología puede ser beneficiosa "cuando es capaz de ayudar a la humanidad en el trabajo que hacemos", al tiempo que "respalda nuestra dignidad como personas y familias y nos ayuda a construir sociedades sanas".

"El tiempo apremia" para crear conciencia y promover un diálogo significativo a todos los niveles sobre la IA, afirmó el obispo Cantú.

A la Iglesia le preocupa cómo la IA afecta a las personas, las familias y la sociedad

Destacó que a la Iglesia le "preocupa cómo esto (la IA) afecta a la persona, la dignidad humana, la familia, la sociedad y, en particular, a los más vulnerables".

Tras la reunión del Comité Administrativo, la USCCB indicó en su comunicado que más de una docena de obispos se dirigieron al Capitolio "para reunirse con miembros del Congreso e instarlos a promulgar medidas de seguridad significativas en materia de inteligencia artificial, así como a apoyar la legislación para proteger a los niños en línea".

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desestimado las alarmas sobre los peligros de la IA, calificando el tema de "bulo" en una conversación telefónica con el director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang, durante la ponencia de este último en una conferencia celebrada el 14 de septiembre en Los Ángeles.

En el comunicado de prensa, la directora ejecutiva de relaciones públicas de la USCCB, Chieko Noguchi, explicó que el diálogo con los expertos en IA se había "centrado en las formas de mantener cualquier sistema de inteligencia artificial al servicio de la humanidad".

El intercambio también hizo hincapié en "la urgente necesidad de abordar los peligros reales y actuales que presenta dicha tecnología", dijo Noguchi.

"Los acontecimientos recientes no han hecho más que poner de relieve la gran necesidad de que todos los involucrados tomen medidas", afirmó.
En un ensayo del 12 de septiembre, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, declaró que "debemos reducir el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA".

Amodei, cuya empresa estuvo presente en la presentación de la encíclica del Papa León sobre la IA, citó dos razones clave para su advertencia.
La primera, dijo, es la "creciente capacidad de la IA para crear la próxima generación" de sí misma, y esa automejora recursiva se está generalizando en toda la industria.
"Si no se controla, podría superar nuestra capacidad para comprender y controlar estos sistemas, por lo que debe abordarse con mucho cuidado, si es que se lleva a cabo", afirmó Amodei.

Una segunda señal de alerta fue un incidente que involucró a OpenAI y la plataforma Hugging Face (recientemente adquirida por el gigante tecnológico NVIDIA), en el que agentes de IA llevaron a cabo un ataque no autorizado fuera de los límites de una prueba.

La ‘desalineación’ con los valores humanos podría ser catastrófica

Amodei señaló que, si bien "es fácil restarle importancia a este incidente porque nadie resultó herido y el daño económico fue mínimo", un "enjambre" ("swarm") de agentes de IA que poseyeran "mayores capacidades pero un nivel similar de desalineación" con los valores humanos "podría haber causado un daño catastrófico".

Jack Clark, otro cofundador de Anthropic, también ha pedido una desaceleración en el desarrollo de la IA, al igual que Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de xAI.

Noguchi dijo que los obispos esperaban que su reunión del 16 de septiembre con expertos en tecnología "ayudara a identificar formas en que la Iglesia pueda contribuir a los fundamentos morales de los modelos de IA", así como "medidas que las empresas puedan adoptar para protegerse contra el uso indebido de sus inventos y garantizar la supervisión humana de la tecnología".

La discusión también exploró "cómo la Iglesia y la industria pueden trabajar juntas con el objetivo de asegurar que la tecnología se utilice de manera que se mantenga centrada en el ser humano, respetando la dignidad de cada persona y beneficiando a todos --tanto a los pobres como a los ricos", dijo Noguchi.

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Gina Christian