San Pedro Claver nació en 1581 en el seno de una familia de agricultores en Cataluña, España. Estudió en la Universidad de Barcelona e ingresó en la Compañía de Jesús a los 20 años.

Mientras estudiaba Filosofía en Tarragona, Pedro entabló amistad con un hermano jesuita mayor, Alfonso Rodríguez. Alfonso trabajaba como portero, pero poseía una profunda sabiduría espiritual y animó a Pedro a convertirse en misionero en las colonias españolas. Casi dos siglos después, el papa León XIII canonizó a ambos santos el mismo día.

En 1610, Pedro fue enviado como sacerdote a Cartagena, ciudad portuaria situada en lo que hoy es Colombia. Allí se propuso combatir la práctica, entonces extendida entre los europeos, de importar esclavos africanos para trabajar en las plantaciones y las minas. Pedro estaba decidido a sacrificar su propia libertad para ayudar a los esclavos y conducirlos hacia la salvación, prometiendo convertirse en «el esclavo de los negros para siempre».

Muchos funcionarios de la Corona española valoraban la labor de Pedro y colaboraban en la ayuda y la formación religiosa de los esclavos. Los traficantes de esclavos, en cambio, lo consideraban una molestia.

Pedro recurría con frecuencia a representaciones visuales de las verdades de la fe católica para superar las barreras lingüísticas a las que se enfrentaba. También se comunicaba mediante gestos de generosidad y amor: ofrecía comida y bebida a los trabajadores y los bendecía cuando enfermaban. Fiel a su promesa de vivir como esclavo, Pedro sobrevivía con muy poco alimento y descanso.

Fue conocido por los acontecimientos milagrosos que se le atribuían. Se decía que curaba a los enfermos con solo tocarles con su capa y que, cuando visitaba los hospitales, algunos lo veían rodeado de una luz sobrenatural.

El 8 de septiembre de 1654 murió San Pedro Claver. Durante sus 40 años de servicio en Cartagena, bautizó y enseñó la fe a más de 300.000 esclavos.

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Angelus Staff