Cada 15 de agosto, la Iglesia celebra la Asunción de la Virgen María, el dogma que proclama que, al final de su vida terrena, Dios llevó a María en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Aunque la Biblia no relata este acontecimiento de manera explícita, esta solemnidad tiene profundas raíces en las Escrituras y representa la culminación del plan de salvación revelado a lo largo de toda la historia bíblica.

El Antiguo Testamento presenta varios ejemplos de personas cuyo destino final fue extraordinario. El libro del Génesis relata que “Henoc caminó con Dios; desapareció porque Dios se lo llevó” (Gn 5,24). El profeta Elías tampoco murió de manera ordinaria: ante la mirada asombrada de Eliseo, fue llevado al cielo en un carro de fuego (2 Re 2,11). La tradición judía también conservó el misterio en torno a la muerte de Moisés. Aunque el Deuteronomio menciona su sepultura, también subraya que nadie conoció jamás el lugar de su tumba (Dt 34,6). Más adelante, las Escrituras lo presentan participando de la gloria celestial (cf. Lc 9,28-36), y la carta de Judas incluso alude a una disputa por su cuerpo (Jud 9).

Estos relatos prepararon al pueblo de Israel para comprender que Dios puede actuar de manera extraordinaria con quienes le han servido fielmente. Sin embargo, la Asunción de María va mucho más allá. Henoc agradó a Dios. Elías defendió su alianza. Moisés condujo a Israel hacia la libertad. María, en cambio, dio al mundo al Hijo eterno de Dios al ofrecerle su propio cuerpo para la Encarnación.

El libro del Apocalipsis ofrece una de las imágenes bíblicas que la Iglesia ha visto tradicionalmente como una referencia a la gloria de María en el cielo. Al final del capítulo 11, san Juan contempla el Arca de la Alianza en el cielo y, a continuación, describe a "una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" (Ap 11,19–12,1). La separación entre ambos capítulos fue añadida siglos después, por lo que estas escenas forman parte de una misma visión.

¿Por qué el Arca aparece inmediatamente antes de la Mujer? Porque María es la verdadera Arca de la Nueva Alianza. El arca antigua contenía las tablas de la Ley, el maná del desierto y la vara sacerdotal de Aarón. María llevó en su seno a Jesucristo, la Palabra viva de Dios, el verdadero Pan bajado del cielo y el Sumo Sacerdote eterno.

La corona de doce estrellas también tiene un profundo significado. En el reino de David no era la esposa del rey quien ocupaba el lugar de reina, sino su madre. La gebirá, o reina madre, se sentaba a la derecha del rey e intercedía por el pueblo. Jesús es el Hijo eterno de David y, por ello, su Madre aparece en el cielo como Reina, coronada con estrellas y participando de la victoria de su Hijo sobre la serpiente.

La Asunción, por tanto, no es un privilegio aislado concedido únicamente a María. Es la realización plena del plan de Dios para la humanidad. En ella contemplamos el destino al que todos los creyentes están llamados: no solo la salvación del alma, sino también la glorificación del cuerpo. Su Asunción anticipa la victoria definitiva de Cristo sobre la muerte y ofrece a los cristianos la esperanza de compartir un día esa misma gloria por la gracia de Dios.

author avatar
Scott Hahn