San Nicodemo fue un discípulo de Jesús que siguió al Maestro en secreto. Era miembro del Sanedrín y se reunía con Jesús de noche para evitar ser descubierto por los demás integrantes de ese consejo.
Fue también quien recordó al Sanedrín que Jesús tenía derecho a un juicio justo. Después de la crucifixión, junto con san José de Arimatea, preparó el cuerpo de Jesús y lo colocó en el sepulcro.
Aunque no se conservan registros históricos sobre el final de su vida, la tradición sostiene que san Nicodemo murió como mártir.
