Amable, sereno, y querido por quienes lo conocieron, el fraile capuchino Anthony Scannell fue, como buen franciscano, un incansable anunciador del Evangelio. Pionero en el uso de los medios de comunicación para la evangelización, dedicó su vida a difundir la Buena Nueva a través de los medios.
Scannell falleció el 9 de julio en el convento St. Fidelis Friary, en Appleton, Wisconsin, a los 97 años. El padre Tony, como era conocido por la mayoría, tocó la vida de millones de personas mediante su ministerio en distintos medios de comunicación y también a través de los encuentros "Soup and Cinema" ("Sopa y Cine"), en los que los participantes veían y comentaban películas.
La hermana Rose Pacatte, de las Hijas de San Pablo y fundadora del Pauline Center for Media Studies en Los Ángeles, conoció a Scannell durante casi cuatro décadas y lo recordó como un mentor para innumerables comunicadores católicos.
“Recordaba los nombres y los rostros, y siempre hacía que uno sintiera que era importante”, dijo Pacatte. “Su entusiasmo y su cercanía pastoral reflejaban profundamente el espíritu franciscano, una alegría que compartió generosamente con el mundo durante décadas".
El hermano Steven Kropp, ministro provincial de la Provincia Capuchina Franciscana de San José, afirmó que Scannell "sentía una profunda pasión por el ministerio, inspirada en el ideal franciscano de predicar el Evangelio en todo momento, y no solo frente a una multitud o una cámara de televisión".
“Nada le impidió vivir plenamente la vocación a la que dedicó 77 años de su vida”, señaló Kropp. "Anunciaba el Evangelio a cada persona que encontraba, sobre todo con el testimonio de su propia vida".

El padre Tony Scannell aparece en una fotografía de archivo sin fecha.
"La voluntad de Dios"
Nacido como Gerald Edward Scannell el 18 de octubre de 1928 en Fond du Lac, Wisconsin, estudió en St. Lawrence College, en Mount Calvary, y en el Seminario St. Francis, en Milwaukee. En 1949 ingresó al noviciado capuchino en el convento St. Felix, en Huntington, Indiana, donde recibió el nombre religioso de Anthony. En su solicitud de ingreso escribió simplemente: "Creo que es la voluntad de Dios".
Su decisión fue respaldada con entusiasmo por quienes lo conocieron durante su formación. Uno de los rectores del seminario lo describió como "un líder nato que pone sus dones al servicio de acercar a los demás a Dios", mientras que un compañero afirmó que “había recibido de Dios dones extraordinarios y daba claras muestras de una auténtica vocación”.
Ordenado sacerdote el 8 de septiembre de 1955, el padre Scannell enseñó oratoria y predicación durante 14 años en el Seminario St. Anthony, en Marathon, Wisconsin, donde comenzó a perfilarse la misión que marcaría el resto de su vida. Allí produjo 125 programas de televisión titulados Know the Truth ("Conoce la verdad") para la cadena WSAU-TV de Wausau y recorrió el país impartiendo talleres de predicación para sacerdotes.
En 1970 fue destinado al Franciscan Communications Center, en Los Ángeles, donde primero se desempeñó como director de producción y luego como presidente durante 27 años. Bajo su liderazgo, las producciones de TeleKetics introdujeron un estilo más cercano y humano de contar historias religiosas en los medios católicos, alejándose deliberadamente del formato predominante de la época, centrado en un predicador hablando frente a la cámara.
Durante las décadas de 1970 y 1980, Scannell ocupó diversos cargos de liderazgo en UNDA, la asociación internacional de radiodifusores católicos. En 1985 fue nombrado miembro de la Comisión Pontificia para las Comunicaciones Sociales y, en 2001, el nuncio apostólico lo designó asistente eclesiástico de UNDA.

El padre Anthony Scannell celebra la misa en una fotografía de archivo sin fecha tomada en la escuela secundaria St. Francis, en La Cañada Flintridge, donde vivió durante varios años. (St. Francis High School)
"Una fe profunda"
En 1992, Scannell comenzó a reunir periódicamente a profesionales de la industria del entretenimiento para orar juntos. Ese grupo dio origen a Catholics in Media Associates (CIMA) y a los premios anuales CIMA Awards, que cofundó junto con el director Jack Shea y la guionista Patt Shea.
"El padre Tony era el alma de CIMA", recordó la productora Barbara Gangi, quien presidió la organización a principios de la década de 2000. "Tuvo una enorme influencia al guiar nuestro camino espiritual mientras definíamos los objetivos de la organización y veíamos crecer su alcance e impacto".
En 1993, Scannell fue nombrado ministro provincial de los capuchinos y estableció su sede en Detroit. Más tarde regresó a Los Ángeles, donde entre 1997 y 2003 se desempeñó como coordinador de telecomunicaciones pastorales de la Arquidiócesis de Los Ángeles. Posteriormente, de 2004 a 2006, fue editor ejecutivo de The Tidings, publicación que más tarde daría origen a Angelus.
Con residencia en el convento St. Francis, en La Cañada, Scannell dirigía cada Cuaresma una serie titulada "Soup and Cinema" ("Sopa y Cine") en las parroquias Holy Family, en South Pasadena, y St. Francis de Sales, en Sherman Oaks. Cada encuentro semanal incluía una comida sencilla, la proyección de una película y un diálogo sobre la manera en que la historia se relacionaba con la fe católica.
Con el paso de los años entabló una estrecha amistad con numerosos feligreses de ambas comunidades, entre ellos Sally y Bob Neely, miembros de larga trayectoria de St. Francis de Sales, quienes estuvieron entre los primeros en invitarlo a cenar a su casa.
Los Neely también solían pasar la Navidad con Scannell y su familia en Arizona. En una de esas ocasiones, los tres jugaron al golf junto a un antiguo compañero de secundaria de Bob, un católico alejado de la Iglesia que dejó claro desde el principio que no quería que nadie le predicara.
"Bueno", contó Bob, "llegamos a un par 3 , el green estaba rodeado completamente de agua. Tres de nosotros enviamos la pelota al lago. Entonces Tony hizo su tiro; le pegó mal, pero la pelota fue rebotando sobre el agua hasta terminar en el green. Hizo par y mi amigo simplemente dijo: 'Está bien, ya entendí'".

El padre Anthony Scannell se reúne con san Juan Pablo II en 1981 durante una audiencia privada de la Comisión Pontificia para las Comunicaciones Sociales. (Vatican Media/Archivo de The Tidings)
En 2007, la organización The Christophers honró a Scannell con su Spirit Award por una vida dedicada al liderazgo en las comunicaciones católicas. Con residencia en el convento St. Francis, en La Cañada Flintridge, continuó colaborando en parroquias y se desempeñó como capellán de la misa dominical televisada de Heart of the Nation, extendiendo su ministerio a través de los medios mucho después de su retiro oficial.
"Ser capuchino me ha salvado de mi ‘lado oscuro’ y me ha liberado para servir tal como soy", comentó en 2015. "Siempre pensé que moriría joven. Solo que está tardando más de lo que esperaba".
A Scannell le sobreviven su hermano Ed, numerosos sobrinos y sobrinas, y la fraternidad de capuchinos con quienes vivió, oró y ejerció su ministerio durante casi ocho décadas.
"Tony permitió que el Evangelio iluminara cada aspecto de su vida", dijo el hermano Kropp, quien pronunció la homilía durante la misa funeral de Scannell el 15 de julio en St. Lawrence Seminary. "Y a través de él, ese resplandor llegó hasta nosotros. Que todos podamos conocer esa misma gloria".
