Dos obispos católicos de Estados Unidos lamentan los recientes incidentes mortales relacionados con operativos migratorios y piden que se respete la dignidad humana otorgada por Dios a cada persona.
"Como católicos, creemos que todas las personas son creadas a imagen y semejanza de Dios y, por lo tanto, lamentamos todas las situaciones en las que la vida humana llega a un fin antinatural. Esta es una enseñanza fundamental de nuestra fe, una que nunca nos cansaremos de proclamar como discípulos de Nuestro Señor Jesucristo", afirmaron el obispo Daniel E. García, de Austin, Texas, y el obispo Brendan J. Cahill, de Victoria, Texas.
El 20 de julio, ambos publicaron una reflexión pastoral conjunta en su calidad de presidentes del Subcomité para la Promoción de la Justicia Racial y la Reconciliación y del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, respectivamente.
Su declaración se produce tras tres muertes registradas en distintas circunstancias con pocos días de diferencia en julio, en medio de operaciones llevadas a cabo por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) mientras implementan la política de mano dura de la administración Trump contra la inmigración.
Lorenzo Salgado Araujo, un hombre de 52 años del área de Houston, fue abatido a tiros el 7 de julio mientras se dirigía al trabajo en su vehículo, durante una parada de tráfico realizada por ICE. El 14 de julio, Johan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 26 años, murió tras recibir disparos de un agente de ICE después de que fuera detenido por agentes del ICE cerca de una lavandería. Juan Jairo Coronilla Durán, un hombre de 28 años originario de México, fue atropellado por un camión de remolque (tráiler) el 15 de julio y murió en St. Augustine, Florida, mientras huía a pie de agentes del ICE y de Seguridad Nacional.
Las afirmaciones de ICE de que Salgado y Durán intentaron embestir a los agentes con sus respectivos vehículos han sido cuestionadas, y las autoridades policiales de Houston han expresado su frustración por la falta de colaboración de la agencia federal en la investigación de la evidencia forense relacionada con la muerte de Salgado.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional confirmó que Salgado --un ciudadano mexicano que llevaba unos 35 años en EE. UU. y que se encontraba en proceso de obtener autorización legal para residir y trabajar en el país-- no era el objetivo previsto de la operación del ICE en la que falleció.
A raíz de las muertes, la administración de Trump suspendió brevemente los controles de tráfico del ICE, y luego los reanudó.
En su comunicado, los obispos García y Cahill citaron el mensaje pastoral especial de la USCCB de noviembre de 2025 sobre la inmigración: "Nos inquieta ver en nuestras comunidades un clima de temor y ansiedad ante las prácticas de perfilamiento y la aplicación de las leyes migratorias".
Basándose en la carta pastoral de 2018 de la USCCB sobre el racismo, titulada "Abramos nuestros corazones", los obispos destacaron que "la discriminación racial, en particular, viola la dignidad otorgada por Dios", y agregaron que esta práctica "también inflige un daño profundo a las personas, las familias y las comunidades al fomentar el miedo, erosionar la confianza y aumentar el riesgo de consecuencias injustas e incluso trágicas".
"Nuestras preocupaciones pastorales son distintas de lo que la ley civil en sí misma pueda permitir", afirmaron los dos obispos.
Advirtieron que "los actos que menoscaban o ignoran la dignidad de cualquier persona o grupo de personas nunca deben normalizarse en nuestra sociedad", y señalaron como ejemplos tanto "la deshumanización de los inmigrantes, independientemente de su estatus legal" como "la vilificación de los agentes del orden".
Los obispos García y Cahill afirmaron que continúan "defendiendo el papel legítimo de las autoridades civiles para aplicar la ley de manera humana y con respeto a los derechos humanos fundamentales, incluidos los derechos a la vida y al debido proceso".
Al subrayar que "el poder del Estado siempre debe ejercerse dentro de los límites de la ley moral", hicieron un llamado a "la rendición de cuentas, la transparencia y la justicia, lo cual exige que se realicen reformas significativas en nuestro sistema migratorio".
Los obispos dijeron que "se unen en oración por las almas de los fallecidos y por sus familias, por nuestra nación y por todos aquellos a quienes se les han confiado los deberes del servicio público".
También oraron "por el fin de la retórica deshumanizante, los prejuicios raciales y la violencia, y por un compromiso renovado con el reconocimiento de la dignidad inherente de cada persona como hijo de Dios", y suplicaron "la intercesión de María, Nuestra Madre, quien es el modelo de fe perfecta en tiempos de dolor, dificultades e incertidumbre".
Según datos analizados por The Guardian, hasta el 15 de julio, ocho personas --entre ellas los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti-- han sido asesinadas a tiros por agentes federales de inmigración bajo la actual administración de Trump. Además, 13 personas resultaron heridas en operativos migratorios y hubo otros nueve incidentes de disparos sin heridos.
En un informe publicado en junio, Human Rights Watch y Physicians for Human Rights contabilizaron 52 muertes bajo custodia de ICE durante los primeros 500 días de la segunda administración de Trump. Las dos organizaciones señalaron que ICE "no divulga información adecuada sobre las circunstancias que rodean las muertes bajo su custodia", y se sospecha que la negligencia médica es un factor clave.
Hasta abril, más de 60.000 personas se encontraban bajo custodia del ICE, la mayoría de las cuales (poco menos del 71%) no tenían condenas penales, según Transactional Records Access Clearinghouse de la Universidad de Syracuse.
