Horas después de celebrar una misa ante aproximadamente 1,5 millones de personas y de encabezar una procesión de Corpus Christi por las calles de Madrid, el Papa León XIV se encontró en un contexto muy diferente.

Esta vez fue en un estadio repleto, donde destacadas figuras españolas de la cultura, la educación, la empresa y el deporte le formularon preguntas sobre la verdad, la inteligencia artificial, la dignidad humana y el futuro de la sociedad.

El encuentro, celebrado el 7 de junio en el Movistar Arena de Madrid y al que asistieron unas 12.000 personas, se presentó bajo el lema “Tejiendo redes con el mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte”.

Al dirigirse a artistas, educadores, empresarios y deportistas, el Papa León afirmó que la sociedad actual tiene dificultades para conservar el alma de aquello que crea. “Corremos el riesgo de convertirnos en expertos en los medios de comunicación y productores eficaces, pero sin tener claro por qué, para qué, con quién y para quién producimos”, afirmó.

Al sostener que “como ‘experta en humanidad’, la Iglesia no es indiferente a nada de lo que es verdaderamente humano”, el Papa también invitó a los participantes a preguntarse por quienes están siendo excluidos “a pesar de sus virtudes y capacidades”.

“No podemos ignorar que la situación de los pobres es un clamor que, a lo largo de la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestras vidas, nuestras sociedades, nuestros sistemas políticos y económicos, y también a la Iglesia”, afirmó.

A su llegada, León XIV recorrió el estadio saludando a los asistentes y estrechando manos antes de dirigirse al escenario. Incluso antes de comenzar su intervención, fue recibido con una ovación de pie que se prolongó durante cuatro minutos. A lo largo de la velada, los discursos se alternaron con presentaciones artísticas, entre ellas una actuación de flamenco de la reconocida bailaora Sara Baras.

Entre los participantes también estuvo el actor español Antonio Banderas, quien reflexionó sobre la histórica relación entre el cristianismo y la creación artística.

El Papa León XIV saluda al actor español Antonio Banderas durante el encuentro “Tejiendo redes con el mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte”, celebrado en el Movistar Arena de Madrid el 7 de junio de 2026, en el marco de su viaje apostólico a España, del 6 al 12 de junio. (Foto OSV News/Elisabetta Trevisan, Vatican Media)

Pope Leo XIV shakes hands with actor Antonio Banderas during the event "Building Networks with the World of Culture, Art, Economy and Sport" at Movistar Arena in Madrid June 7, 2026, during the pontiff's June 6-12 apostolic journey to Spain. (OSV News photo/Elisabetta Trevisan, Vatican Media)

“La Iglesia ha sido la mayor promotora del arte en la historia de la humanidad”, afirmó el actor español Antonio Banderas, al señalar que Jesucristo es probablemente la figura más representada en la historia del arte.

Al describir a Cristo como “el gran protagonista de la película de la vida”, Banderas sostuvo que los artistas han encontrado durante siglos en el Evangelio una fuente inagotable de inspiración.

Recordando las procesiones de Semana Santa de su ciudad natal, Málaga, el actor relató que sus primeras preguntas sobre Dios surgieron precisamente en esas celebraciones populares, donde el arte, la belleza y la fe se fundían en una misma experiencia.

“El arte no es solo belleza”, afirmó. “El arte es una pregunta. Es una reflexión. Es un contraste. Es una revolución. Es una tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos”.

En un mundo cada vez más marcado por la inteligencia artificial, Banderas defendió el papel del arte como un camino para recuperar la profundidad y el alma, y advirtió que la tecnología debe estar al servicio de las personas, nunca al revés.

En representación de la comunidad académica madrileña, José María Coello de Portugal, rector de la Universidad Complutense, destacó el papel de la educación en la promoción de la movilidad social, la paz y el avance científico con criterios éticos.

También animó a las universidades a mantenerse fieles tanto a la búsqueda de la verdad como al respeto por la diversidad, y planteó el desafío de cómo la educación puede contribuir a sanar sociedades cada vez más polarizadas y orientar las profundas transformaciones tecnológicas que vive el mundo.

La conversación se centró después en la economía y el trabajo, con una reflexión conjunta —poco habitual— de representantes empresariales y sindicales sobre los desafíos que plantean la inteligencia artificial y la globalización.

Las deportistas Carolina Marín, campeona olímpica de bádminton, y Teresa Perales, referente del deporte paralímpico español, cerraron la ronda de testimonios presentando el deporte como una auténtica escuela de virtudes y crecimiento humano. Marín incluso obsequió al Papa, gran aficionado al tenis, una raqueta de bádminton.

“El rival no es un enemigo”, afirmó Marín. “Competir es crecer junto al otro, nunca contra el otro”.

Por su parte, Perales señaló que la verdadera victoria no consiste en volverse invencible, sino en aprender a levantarse después del fracaso con la ayuda de los demás.

Al responder a las intervenciones, el Papa León recordó que muchas personas aprenden el respeto en el deporte más que en una lección teórica. “Cuántos deportistas nos enseñan a perder sin odio, a ganar sin humillar a los demás o a levantarnos después de una caída”, expresó.

Durante su intervención, volvió repetidamente a la imagen central del encuentro: la necesidad de “tejer redes”. A partir de los testimonios escuchados, propuso el diálogo, la creatividad compartida y el servicio desinteresado como los hilos capaces de fortalecer la sociedad contemporánea.

El Pontífice afirmó que las universidades deben permanecer comprometidas con la verdad; que las empresas deben poner a los trabajadores por delante de los cálculos puramente económicos; que los artistas no deben crear solo para las élites; y que el desarrollo tecnológico debe tener en cuenta a los pobres, los ancianos y quienes no tienen voz.

En el centro de su reflexión estuvo la convicción de que todos los ámbitos de la sociedad deben estar arraigados en la dignidad humana.

El Papa también defendió el papel que el cristianismo ha desempeñado en la configuración de la civilización europea. Preguntó si Europa sería la misma sin la influencia de la fe y reiteró el llamado que hizo célebre San Juan Pablo II: “No tengan miedo. Abran de par en par las puertas a Cristo”.

“¿Es realmente posible pensar que Europa —a la que tanto amamos— sería la misma sin la influencia de la fe?”, preguntó de manera retórica.

El encuentro concluyó con música y la bendición del Papa. Sin embargo, una de las frases más recordadas de la jornada había llegado antes, de la mano de Banderas, quien cerró su testimonio evocando el musical “Godspell”, cuyo título tradujo como “el hechizo de Dios”.

“Estoy hoy aquí para confesar que he sido una víctima del hechizo de Dios”, afirmó el actor.

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Inés San Martín
Inés San Martín es periodista argentina y jefa de la oficina de Roma de Crux. Ella es una colaboradora frecuente de Ángelus.