Antonio María Gianelli nació en Génova, Italia, en el seno de una familia pobre pero piadosa. Gracias a la generosidad del propietario de la finca donde trabajaba su familia, pudo ingresar al seminario, donde destacó por sus grandes cualidades. Como era muy joven cuando concluyó sus estudios, necesitó una dispensa especial para ser ordenado sacerdote, lo que ocurrió en 1812.
Como párroco, Antonio fundó varias comunidades religiosas, aunque no todas perduraron. En 1827 creó los Misioneros de San Alfonso, que existieron hasta 1848. Al año siguiente fundó los Oblatos de San Alfonso, cuya labor se extendió durante dos décadas. En 1829 estableció las Hermanas de Nuestra Señora del Huerto, congregación que continúa activa en Europa, Asia y Estados Unidos, dedicada a la educación y al cuidado de los enfermos.
En 1837 fue nombrado obispo de Bobbio. Desde ese cargo trabajó intensamente para fortalecer la devoción y la formación de los fieles, visitando con frecuencia las parroquias de su diócesis.
Tras nueve años de servicio episcopal, murió el 7 de junio de 1846 a causa de una grave fiebre. Fue canonizado en 1951.
