San Bonifacio nació en el siglo VII en Devonshire, Inglaterra. Recibió su formación en un monasterio benedictino y más tarde se convirtió en monje. En el año 719 fue enviado como misionero a Alemania.
Allí se dedicó a evangelizar a los pueblos paganos, destruyendo templos e ídolos y construyendo iglesias en su lugar. Con el tiempo fue nombrado arzobispo de Maguncia, donde impulsó la reforma de la Iglesia y fundó numerosos monasterios y comunidades religiosas.
Una de las historias más conocidas sobre San Bonifacio relata su labor en Sajonia. Allí encontró una tribu que adoraba a una divinidad nórdica representada por un enorme roble. Bonifacio se quitó la túnica, tomó un hacha y derribó el árbol sin decir una palabra. Luego se subió al tronco y preguntó a los presentes: "¿Dónde está ahora su poderoso dios? Mi Dios es más fuerte que él".
San Bonifacio murió mártir el 5 de junio de 754, cuando él y 52 compañeros fueron atacados por un grupo de paganos mientras realizaban su labor misionera en Holanda.
