San Maximino nació cerca de Poitiers y fue formado y ordenado sacerdote por san Agricio, a quien sucedió como obispo de Tréveris alrededor de los años 332 o 335. En aquella época, Tréveris era sede del gobierno del emperador de Occidente, por lo que Maximino mantuvo una relación cercana con los emperadores Constantino II y Constante.

Se destacó por defender con firmeza la fe católica frente al arrianismo. Fue amigo cercano de san Atanasio y le dio refugio durante su exilio entre los años 336 y 338. También acogió al patriarca Pablo de Constantinopla, expulsado de su sede, y colaboró para que pudiera regresar.

En el año 342, cuatro obispos arrianos llegaron a Tréveris con la intención de obtener el apoyo del emperador Constante, pero Maximino se negó a recibirlos y convenció al emperador de rechazar sus planteos.

Al año siguiente trabajó junto al emperador, el papa Julio I y el obispo Osio de Córdoba para convocar el Sínodo de Sárdica, donde los arrianos lo señalaron como uno de sus adversarios más firmes.

También participó en el Sínodo de Milán en 345 y, según la tradición, presidió el Sínodo de Colonia al año siguiente. Además, envió a los santos Castor y Lubencio como misioneros a los valles del Mosela y del Lahn.

Tras su muerte, ocurrida en 349 o 352, comenzó a ser venerado por los fieles. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia de San Juan, cerca de Tréveris, ciudad de la que hoy es patrono.

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Angelus Staff