El 30 de mayo, el Arzobispo José H. Gomez ordenará a tres nuevos sacerdotes para la Arquidiócesis de Los Ángeles en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles.
En los días previos a la ordenación, iremos presentando a cada uno de ellos. ¡Los Ángeles, conozcan a sus nuevos sacerdotes!
Nuevos sacerdotes de Los Ángeles 2026: Shengda Zhu
Edad: 28 años
Ciudad de origen: Wenzhou, Zhejiang, China
Parroquia de origen: Iglesia de Santo Tomás de Aquino, Monterey Park
Asignación parroquial: Iglesia de San Juan Vianney, Hacienda Heights
Ser católico en China es poco común. Y haber crecido en la fe católica allí, aún más.
Así que, ¿cómo se describe a un joven chino católico que será ordenado sacerdote a miles de kilómetros, en la arquidiócesis de Los Ángeles?
Se trata de Shengda “Martin” Zhu.
Zhu, de 28 años, llegó a Estados Unidos a los 12, en gran parte porque su padre quería para él una vida mejor, una mejor educación y libertad religiosa.
Pero en su último año de secundaria empezó a sentirse influido por su entorno, especialmente por lo que consumía en redes sociales, y comenzó a cuestionarse el sentido de la vida. Un amigo cercano llegó a decirle: “Ya no eres el Martin que yo conocía”.
“Ahí fue cuando realmente empecé a darme cuenta de que esas ideas me habían moldeado, me habían convertido en alguien que no quería ser”, contó Zhu. “Entonces traté de reconstruirme y reorientar vida. Y tuve que hacerme una pregunta muy seria: ¿por qué soy católico?”
Había crecido en la fe. Su familia había sufrido persecución en China por ser católica. Pero Zhu necesitaba encontrar la respuesta por sí mismo.

Shengda (Martin) Zhu posa durante su primera comunión en China. Zhu está de pie a la derecha del sacerdote. (Foto enviada)
Así que se volcó a estudiar su fe católica todo lo que pudo. Leyó de principio a fin el Catecismo de la Iglesia Católica, profundizó en el Concilio Vaticano II y se adentró en distintas encíclicas papales.
Después de convencerse de que quería seguir siendo católico, se hizo otra pregunta: “Señor, ¿qué quieres que haga por la Iglesia?”.
La respuesta fue ingresar al seminario.
“No, pensé. No puedo hacer eso. Soy hijo único, mi mamá quiere nietos. En mi cultura es importante continuar el apellido. No creía que mi papá lo aceptara”.
Entonces le pidió a Dios una señal. Y la recibió.
Sin terminar de creerlo, pidió una segunda señal. También llegó.
Pensando todavía que era una coincidencia, pidió una tercera.
“En chino tenemos un dicho que significa que a la tercera no puedes fallar. Es como algo definitivo. Si te equivocas por tercera vez, ya está. Y, sin duda, el Señor me dio la tercera señal. ‘Aquí estoy, Señor’”.
A partir de ese día tuvo que hablar con su padre.
Escribió una lista de entre 25 y 30 razones por las que debía intentar entrar al seminario, aunque decía que si su padre se oponía, no lo haría.
Pero cuando llegó el momento, su padre reaccionó con calma. Zhu nunca tuvo a usar su lista.
“Mis padres no son como los típicos padres asiáticos, muy estrictos o exigentes, o que planifican todo por ti”, dijo. “Nuestra filosofía familiar es que, mientras des lo mejor de ti, te apoyamos. Y en ese sentido, entrar al seminario es parte de dar lo mejor; y si uno falla, falla. Está bien. Vamos a estar ahí para acompañarte”.

Shengda (Martin) Zhu posa junto a sus padres durante una visita a las tumbas de sus abuelos en China. (Foto enviada)
Mientras estudiaba en la universidad, obtuvo un título en informática, pero pronto descubrió que se sentía mucho más atraído por la vida en el seminario.
Uno de los momentos más difíciles para Zhu fue despedirse de compañeros seminaristas a quienes admiraba profundamente, pero que habían llegado a la conclusión de que el sacerdocio no era su camino. Cada vez que eso ocurría, volvía a hacerse la misma pregunta: ¿por qué sigo yo aquí?
“¿Es porque soy más inteligente que ellos? Claro que no”, dijo Zhu. “¿Soy mejor que ellos? Tampoco”.
Según contó, fueron sus amigos más cercanos en el seminario y su director espiritual quienes lo ayudaron a entender mejor el llamado de Dios, tanto en su propia vida como en la de los demás. “Aprender a aceptar eso fue probablemente una de las partes más difíciles de mi formación”, aseguró.
Zhu espera con entusiasmo comenzar su sacerdocio en Los Ángeles, especialmente por la libertad religiosa que su padre deseaba para él cuando decidió emigrar.
“Para mí fue un choque cultural darme cuenta de lo fácil que es ir a una iglesia católica aquí”, explicó. “Prácticamente en cada cuadra hay una iglesia, ya sea católica o de nuestros hermanos protestantes”.
“En China, para ir a la iglesia tienes que recorrer largas distancias y tomar varios colectivos. Y no hay tantas celebraciones. Aquí una parroquia puede tener siete misas un domingo. Para mí eso era impensado”.
Mientras se prepara para comenzar su ministerio sacerdotal, Zhu dice que su camino dependerá de seguir haciéndose la misma pregunta.
“La misma pregunta que le hice al Señor desde el principio: ‘Señor, ¿qué quieres que haga?’. Creo que esa pregunta me hizo empezar y es la que me va a seguir acompañando durante todo mi sacerdocio”.
