Mientras continuaban los ataques xenófobos en Sudáfrica, obispos católicos de África instaron al gobierno a frenar rápidamente la violencia, en medio de reportes de muertos y heridos.
El cardenal Fridolin Ambongo Besungu, presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), condenó la violencia y la calificó como algo ajeno a los valores africanos, mientras grupos armados marchaban para expulsar a migrantes africanos negros provenientes de otros países.
El cardenal Ambongo afirmó que el SECAM está “profundamente preocupado” por los recientes acontecimientos, “marcados por actos de violencia xenófoba contra ciudadanos de otros países africanos”.
El comunicado fue emitido el 5 de mayo, después de los ataques contra migrantes africanos negros.
Este tipo de agresiones no es nuevo desde el fin del apartheid en Sudáfrica, pero la preocupación ha crecido ante el aumento de esta nueva ola de violencia.
Desde finales de abril, grupos armados con palos, machetes y lanzas han marchado por las calles de varias ciudades importantes exigiendo la salida de extranjeros provenientes de otros países africanos. Las protestas se apoyan en reclamos relacionados con la falta de trabajo, el desempleo y la inseguridad.
Se han denunciado ataques y amenazas en ciudades como Pretoria, Durban, Ciudad del Cabo, East London y Johannesburgo, entre otras. En muchas zonas, grupos de civiles han detenido a personas en la calle para pedirles documentos y exigirles que abandonen el país.
Viviendas y comercios que pertenecerían a extranjeros han sido atacados, saqueados o vandalizados. Según medios locales, al menos cinco etíopes y dos nigerianos murieron en los hechos, que ya generan preocupación internacional.
“Cualquier acto de violencia contra extranjeros no solo es una grave ofensa a la dignidad humana, sino también una traición a la fraternidad universal y a la África que soñamos”, afirmó el cardenal en el comunicado del SECAM.
El purpurado también expresó su “solidaridad fraterna y eclesial” con la Conferencia de Obispos Católicos del África Austral por su defensa de los migrantes africanos víctimas de discriminación y xenofobia, y manifestó su cercanía a las víctimas y sus familias.
Los obispos católicos de Sudáfrica han condenado repetidamente estos ataques, calificándolos como un atentado contra la dignidad humana.
“Independientemente de su situación legal, todos tienen derecho a recibir atención médica y acceder a la educación en Sudáfrica”, subrayó en octubre el cardenal Stephen Brislin, de Johannesburgo, cuando los ataques ya se estaban produciendo. “Ningún grupo tiene autoridad para reemplazar a las fuerzas del orden actuando por cuenta propia”.
La agencia nacional de estadísticas de Sudáfrica estima que en el país viven unos 3 millones de inmigrantes, cerca del 5% de la población, incluidos ciudadanos de Zimbabue, Nigeria y Ghana.
Nigeria ya anunció un programa de repatriación voluntaria, al que al menos 130 ciudadanos se inscribieron para regresar a su país. Ghana, por su parte, repatrió a un ciudadano que apareció en un video siendo acosado en Johannesburgo.
El cardenal Ambongo afirmó que los ataques en Sudáfrica violan los principios africanos y las leyes continentales, atentan contra los derechos fundamentales y contradicen valores esenciales de África, como la solidaridad africana y el espíritu de Ubuntu: “Yo soy porque nosotros somos”.
Pidió a la Unión Africana asumir plenamente su papel como defensora de los valores del continente, garantizar el respeto de los derechos humanos y promover mecanismos de prevención frente a la violencia xenófoba.
“La credibilidad de África, que aspira a convertirse en un actor importante en la escena internacional, está en juego”, afirmó el cardenal Ambongo, al tiempo que llamó a rechazar toda forma de violencia, odio y discursos que dividan a los pueblos africanos, y a promover una cultura de encuentro, diálogo y fraternidad africana.
“Todos estamos llamados a redescubrir una ética de cercanía, donde el extranjero no sea visto como una amenaza, sino reconocido como un hermano o una hermana, de quienes somos responsables”, agregó.
La Unión Africana, a través de su Comisión de Derechos Humanos y de los Pueblos, expresó también su profunda preocupación por los ataques. Solomon Ayele Dersso, relator de la UA para Sudáfrica, pidió al gobierno sudafricano adoptar medidas rápidas, concretas y sostenidas para evitar nuevos hechos de violencia y garantizar que los responsables rindan cuentas.
“Adopten medidas decisivas para desmantelar e impedir la actuación de grupos civiles que realizan acciones ilegales por cuenta propia”, exhortó Dersso en un comunicado del 27 de abril.
