Mucho antes de la era de las sinuosas carreteras asfaltadas y los automóviles estadounidenses que recorren las rutas, la carretera más larga de California, la Ruta 101 de Estados Unidos, tenía otro nombre: “El Camino Real”, bautizado así en honor a los monarcas españoles que financiaron las expediciones a la región mientras buscaban expandir su imponente imperio.
Las 21 iglesias de las misiones católicas que España estableció entre San Diego y Sonoma, desde 1769 hasta 1823, están ubicadas a lo largo de la Ruta 101 o cerca de ella. En conjunto, representan una de las mayores huellas de san Francisco de Asís y de su orden religiosa en Estados Unidos.
Por eso, durante el Año Jubilar de San Francisco, proclamado por el papa León XIV y que concluirá el 10 de enero de 2027, el Sendero Histórico de las Misiones de California adquiere un evidente significado espiritual. Pero quienes se dedican a recorrerlo, estudiarlo y preservarlo también quieren que los posibles peregrinos sepan algo: la invitación a visitarlo no tiene fecha de vencimiento.
Christian Clifford, autor de Pilgrimage: In Search of the Real California Missions, realizó recientemente una pequeña encuesta para determinar por qué la gente recorre a pie El Camino Real de California.
“Descubrí que, en primer lugar, quienes respondieron la encuesta lo hicieron por motivos religiosos y espirituales”, señaló.
A esto le siguieron el deseo de conocer y valorar más la historia de California y el desafío deportivo.
“No pregunté sobre las creencias religiosas”, explicó Clifford, “pero creo que es razonable suponer que muchas personas lo hacen en busca de algo más, de algo que trascienda a ellas mismas”.
También descubrió que “no muchas personas” han recorrido a pie la totalidad de la ruta, de más de 800 millas (1.300 kilómetros), algo que él sí hizo.
“Fue mucho más difícil de lo que esperaba”, reconoció sobre su recorrido de 2020. “Así que terminé con muchas ampollas y quemaduras de sol, y en varias ocasiones me quedé sin agua. Pero aprendí mucho en el camino”.

El autor e historiador Christian Clifford aparece en una fotografía de archivo en la Misión Santa Clara de Asís, en California. Clifford, autor de Pilgrimage: In Search of the Real California Missions, realizó recientemente una pequeña encuesta para determinar por qué la gente recorre a pie El Camino Real de California. (Foto de OSV News/cortesía de Christian Clifford)
En parte, atribuye su éxito a los miembros de California Mission Walkers, un grupo de historiadores, excursionistas, peregrinos religiosos y entusiastas que recorren o planean recorrer El Camino Real.
Fundada en 2013, la organización cuenta con más de 2.800 miembros y apoya a más de 150 personas que actualmente recorren el sendero.
“Me dieron recomendaciones sobre distintas cosas que podía hacer”, contó Clifford. “No estaba preparado, pero terminé recorriendo las aproximadamente 800 millas, desde la Misión San Diego hasta la Misión Sonoma, en un período de 45 días”.
“Lo hice por partes, porque estoy casado y tenemos un hijo”, agregó.
Ese recorrido por etapas demuestra, sin embargo, que no existe una única manera de recorrer el Camino: todo comienza con un primer paso.
Como señala el sitio web de Mission Walkers: “Esta peregrinación de 800 millas puede hacerse de corrido (lo que lleva entre 55 y 60 días), o por tramos, a lo largo de un año o más”.
Naomi Torres, ex superintendenta del Servicio de Parques Nacionales del Sendero Histórico Nacional Juan Bautista de Anza y oradora principal de la Conferencia 2026 de Mission Walkers, señaló que, independientemente de cómo los excursionistas decidan recorrerlo, encontrarán belleza y conexiones.
“Los caminantes de las misiones recorren calles de ciudades y carreteras, mientras los autos pasan a toda velocidad, pero también atraviesan algunos de los lugares más hermosos”, dijo a OSV News. “El simple hecho de caminar permite conectarse con la tierra, en un mundo en el que hay tanta tecnología y tantas cosas que nos llegan constantemente”.
Y, subrayó Torres, literalmente siguen las huellas históricas de quienes recorrieron estos caminos antes que ellos.
“Los seres humanos han recorrido estos caminos de peregrinación, estos caminos de búsqueda y comprensión, durante, estoy segura, miles de años en todo el mundo”, señaló Torres.
Quienes acepten el desafío de recorrer El Camino Real quizá quieran adoptar el lema de san Junípero Serra (1713-1784), fraile franciscano y misionero español conocido como el “Apóstol de California”, a quien se atribuye la fundación de ocho de las 21 misiones que finalmente se establecieron.
Se dice que san Junípero hizo suyo el lema “¡siempre adelante!” mientras fundaba iglesias y evangelizaba a la población indígena. Su legado ha sido objeto de controversia debido a las actuales evaluaciones sobre el impacto del colonialismo español en los pueblos indígenas; activistas han derribado estatuas de san Junípero y también se opusieron a su canonización por el papa Francisco en 2015.
“El registro histórico realmente demuestra que fue un hombre bueno y santo”, sostiene Clifford.
Mientras que para algunos peregrinos la historia dramática y controvertida marca el recorrido de san Junípero, otros, como Edie Littlefield Sundby, autora del libro The Mission Walker, publicado en 2024 por Thomas Nelson, hablan de sus efectos sanadores.
El subtítulo del libro de Sundby explica por qué: “Me dieron tres meses de vida”.

Personas pasan frente a la Basílica de la Misión Dolores en San Francisco el 18 de mayo de 2024. En enero de 2026, el papa León inauguró el Año Jubilar de San Francisco de Asís. Uno de los mayores legados de san Francisco en Estados Unidos se encuentra en las 21 misiones de California establecidas por san Junípero Serra y otros franciscanos. (Foto de OSV News/Bob Roller)
Un momento decisivo llegó en 2007, cuando le diagnosticaron cáncer de vesícula biliar en estadio 4, con metástasis generalizadas.
“Cuando descubrieron el cáncer por primera vez, me dijeron que mi cuerpo estaba tomado. Fue un verdadero shock”, contó.
Al salir de una clínica, estacionó su auto a la sombra de un árbol. “Quería recuperar el aliento y hacer una breve oración”, recordó Sundby. “Y recuerdo que, de repente, vi entre la maleza uno de esos antiguos postes con una campana de California”.
Las campanas de El Camino Real, sujetas a postes que se asemejan a faroles, marcan el recorrido de la ruta de las misiones. Algunas fueron instaladas ya en 1906 y hoy son mantenidas por el Departamento de Transporte de California.
Aquella campana solitaria conmovió a Sundby.
“Era tan hermosa. La vida es tan hermosa e intensa cuando uno se enfrenta a ella, cuando la propia muerte se hace presente de golpe”, dijo.
Decidió hacer algo al respecto. Para 2013, después de 79 sesiones de quimioterapia, cuatro cirugías importantes y la extirpación de su pulmón derecho, Sundby se lanzó a recorrer a pie 1.600 millas (2.575 kilómetros), desde Loreto, México, hasta Sonoma, California.
Ron “Butch” Briery, autor de la guía California Mission Walk: The Hiker's Guide to California's 21 Spanish Missions Along El Camino Real, publicada en 2012, se convirtió para ella en un guía tanto en sentido literal como simbólico. Su libro inspiró a cientos de personas a recorrer el Sendero de las Misiones y dio origen a la comunidad California Mission Walkers.
“Me puse en contacto con él y le dije: ‘Quiero hacer esto. Quiero caminar. Estoy decidida a hacerlo’”, contó Sundby.
Emprendió el recorrido acompañada de una gran fortaleza y una firme determinación.
“Con cada paso que daba, pensaba que estaba dejando atrás el cáncer al exhalar… y 1.000 pasos se convirtieron en 1.000 oraciones”, recordó. “Cuando llegué a Sonoma, tenía una capacidad pulmonar del 80%, prácticamente normal, como si nunca me hubieran extirpado un pulmón. Eso es lo que caminar, rezar y peregrinar pueden hacer por nosotros”.
Sobre la experiencia de recorrer todo el Camino, Sundby tiene un mensaje sencillo: “No importa lo que estés atravesando ni cuáles sean tus problemas. Puedes salir y caminar”.
Está convencida de que esa mirada integral puede realmente salvar vidas y, de hecho, ella sigue caminando.
“La vida nos golpea a todos, emocional, física y espiritualmente. Todos tenemos heridas, y caminar nos ayuda a sanar”, afirmó. “Por eso, una peregrinación no debería ser algo que hacemos una sola vez. Debería formar parte de nuestra vida. No la hagamos una experiencia de una sola vez”.
