El obispo Daniel E. Thomas, de Toledo, Ohio, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, exhortó a los fieles a conmemorar el Mes del Respeto a la Vida con oración, una reflexión más profunda y acciones concretas.
La Iglesia Católica en Estados Unidos celebra el Mes del Respeto a la Vida cada octubre. Este año, el lema elegido es “María, Madre de la Vida”.
“Nuestra Santísima Madre es nuestro modelo para defender la santidad de toda vida humana en cada etapa y circunstancia. Encomendamos todos nuestros esfuerzos para proteger a las madres y a los bebés a su cuidado maternal, que tanto necesitamos en este momento”, dijo el obispo Thomas en una declaración del 29 de septiembre.
“Hoy, con un acceso más fácil a las píldoras abortivas, la tasa de abortos está aumentando trágicamente, al igual que los riesgos para la salud”, afirmó.
La administración Trump ha buscado suspender varias demandas presentadas por estados que pretenden revertir las restricciones flexibilizadas durante la administración Biden para la mifepristona, un medicamento utilizado comúnmente para abortos durante el primer trimestre, aunque también se emplea en algunos protocolos para tratar abortos espontáneos.
Hasta el momento, la administración ha mantenido vigente esa normativa mientras busca impedir que avancen esas impugnaciones, a la espera de una prometida revisión de seguridad por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). Esta situación ha generado frustración entre los defensores de la vida.
“La Administración de Alimentos y Medicamentos ha permitido una industria nacional de abortos por correo al autorizar que la píldora abortiva sea recetada mediante consultas de telesalud, vendida tanto en farmacias locales como por internet y, con frecuencia, enviada por correo, eludiendo las leyes estatales que protegen la vida en el vientre materno”, afirmó el obispo Thomas.
“Esto significa que más mujeres, muchas de las cuales han recibido información incorrecta sobre la naturaleza y los riesgos de la píldora abortiva, abortarán solas en sus hogares, sin supervisión médica”, continuó. “También crea nuevas oportunidades para que sean explotadas por parejas violentas o por traficantes de personas. Estos atentados contra la dignidad humana exigen una respuesta de nuestra parte”.
La declaración del obispo Thomas se hizo eco de las declaraciones conjuntas que él y el arzobispo Paul S. Coakley, de Oklahoma City y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, realizaron a principios de agosto, antes del lanzamiento, el 18 de agosto, de un llamado nacional a la oración y la acción para movilizar a los católicos frente al aumento de la tasa de abortos y la mayor disponibilidad de un medicamento que provoca el aborto.
“Todo aborto implica la muerte de un niño y un daño para la madre. Ahora, con un acceso más fácil a las píldoras abortivas, la tasa de abortos está aumentando trágicamente, junto con mayores riesgos para la salud”, afirmaron los prelados.
En su declaración del 29 de septiembre, el obispo Thomas agradeció a “los miles de católicos de todo el país que han acogido la invitación nacional a la oración y la acción en relación con las píldoras abortivas”.
Dijo que quería pedir a los fieles que “continúen con nuestras oraciones y esfuerzos de defensa durante todo el mes de octubre” y los invitó a visitar el sitio web de Oración y Acción por el Respeto a la Vida.
