Una cruz y un pesebre permanecerán en una plaza pública de Los Ángeles después de que un tribunal federal de apelaciones fallara en contra de un ateo que había presentado una demanda para retirar ambos monumentos.
Los dos monumentos se encuentran en El Pueblo de Los Angeles, el centro histórico de la ciudad del sur de California, y conmemoran su fundación en 1781.
Jack Gerritsen, residente de Los Ángeles, demandó al gobierno de la ciudad alegando que los monumentos violan la cláusula de establecimiento de la Constitución de Estados Unidos. En la demanda, Gerritsen se identifica como un “no creyente” y afirma que los monumentos le hacen sentirse “excluido” en ese espacio público.
Un tribunal federal de distrito falló en contra de Gerritsen, quien posteriormente apeló ante el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de Estados Unidos. El 29 de septiembre, el bufete de abogados Becket, especializado en libertad religiosa, anunció que el tribunal de apelaciones también había fallado en contra de Gerritsen.
El tribunal de apelaciones señaló que el demandante “no logró demostrar los requisitos” necesarios para justificar el retiro de los monumentos, entre ellos que sufriría un “daño irreparable” si estos permanecían en su lugar.
El tribunal también señaló que Gerritsen no logró demostrar que retirar los monumentos sería “de interés público”.
El fallo se produce después de que un grupo de comerciantes de la calle Olvera, ubicada cerca de los monumentos, solicitara incorporarse a la demanda para defender la presencia de estos elementos en el espacio público.
Entre ellos se encontraba Edward Flores, propietario de un café, quien afirmó que una manifestación cultural como la cruz y el pesebre ayuda a “enaltecer a los estadounidenses de todas las etnias, religiones, culturas y generaciones, para que se sientan orgullosos de sus propias contribuciones y puedan ver con mayor claridad su potencial futuro”.
Finalmente, el tribunal de apelaciones falló en contra de la solicitud de los comerciantes de incorporarse a la demanda, al considerar que su participación en el proceso judicial había quedado sin efecto tras desestimar la petición de Gerritsen.
Sin embargo, Andrea Butler, abogada de Becket que representó a los comerciantes en su solicitud, afirmó en un comunicado de prensa que el fallo era “de sentido común”.
“Los Ángeles pertenece a personas de todas las religiones y también a quienes no profesan ninguna, y sus espacios públicos reflejan naturalmente esa diversidad”, dijo Butler.
Según Becket, tras el fallo del tribunal de apelaciones, el caso será devuelto al tribunal federal de distrito. El bufete señaló que los monumentos permanecerán “mientras los tribunales avanzan hacia una decisión definitiva en el caso”.
